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Llegamos al final del primer trimestre del año con un nuevo caso de comunicación plagado de errores y malas prácticas y, por qué no decirlo, de muchos interrogantes. El pasado 5 de marzo, Abeta Chas, delegada de Expansión en Galicia, publica la noticia La banca quiere un socio industrial en Pescanova en la que textualmente se decía que «los acreedores podrían exigir un cambio en la dirección del grupo pesquero». La compañía se encuentra en una situación difícil desde que hace unos días solicitó el preconcurso de acreedores y la suspensión de su cotización cautelarmente, hasta que se aclare el desfase que existe entre la contabilidad y las cifras de la deuda bancaria que reclaman los acreedores.

Según informa Expansión, la reacción inmediata al artículo de Chas fueron sendas llamadas por parte del presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, y Ángel Matamoro, directivo de la compañía que además se ocupa de la comunicación de la empresa, con quejas y amenazas. Y unas horas más tarde Desadi 10, empresa de la que Pescanova es un cliente muy relevante, despide a Francisco Javier Tejeda, jefe del equipo de programación y casualmente marido de la periodista.

Mi primera reflexión sobre estos acontecimientos es que la ausencia de un plan de comunicación y de mecanismos de anticipación para hacer frente a las crisis desembocan en situaciones tan molestas e incómodas como esta. La misma historia se repite en las organizaciones que otorgan aparentemente poca o nula  importancia a la comunicación y desconocen las “reglas del juego”. Ese juego que obliga a la compañía a ser su propio portavoz  y a no dar la callada por respuesta.

Mi indignación con este caso va en aumento cuando entro en la web 1.0 de la compañía y no hay rastro ni de contacto o sala de prensa, ni mucho menos de perfiles en redes sociales. Pescanova ha perdido una gran oportunidad de contrarrestar las críticas recibidas por este hecho por parte de líderes de opinión mientras que la campaña a favor de la periodista en twitter y facebook sigue ganando apoyos.

Además, como era de prever, esta compañía con más de 50 años de historia, presencia en los cinco continentes y cerca de 10.500 empleados también ha visto como los acontecimientos han tenido un efecto directo en su comunicación interna; como informa Europa Press, los trabajadores están reclamando a la compañía que les informe de la «situación real» con el consecuente malestar y miedo a perder el empleo que generan este tipo de situaciones de incertidumbre.

Pero aún hay más. Otro frente abierto de Pescanova es su comunicación con los inversores también ahora en tela de juicio. El Economista aseguraba que Pescanova mintió a la CNMV en un hecho relevante, en el que aseguraba que el consejo de administración había aprobado por unanimidad la reestructuración financiera, teniendo que rectificar al día siguiente en otro hecho relevante en el que asegura que dos de sus consejeros «no votaron ni ratificaron la línea de reestructuración de la política financiera del grupo».

La moraleja de esta historia es que los líderes de las grandes organizaciones (y también pequeñas) tienen que ser conscientes de que la comunicación les acompaña en sus éxitos y en sus fracasos y que es vital anticiparse y saber reaccionar para no llegar a situaciones de improvisación y falta de control como esta.

 

Lucía García es Consultora Senior en Silvia Albert in company

Lucía García

Consultora Senior

Silvia Albert in company

Agencia comma

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2 Comments

  • Corina dice:

    Muy buen articulo Lucia. Enhorabuena!
    Si es una pena que hoy en día sigue pasando esto y no se entiende el verdadero
    valor de la comunicación y lo fácil que es estar preparado y anticiparse al crisis; que es mejor prevenir que reparar.

    Pero, al final, es cuestión de elección: cada empresario elige un camino u otro, y con el, las consecuencias de dicha elección.

    Un saludo,
    Corina

  • Lucía García dice:

    Gracias, Corina. Es necesario que los líderes sepan relacionarse de gente competente en materia de comunicación. En este caso hay errores básicos que podrían haberse evitado. Lo seguiremos muy de cerca.

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