Mira al pajarito

Foto: New York Times Archive

La semana pasada, el diario estadounidense Chicago Sun-Times anunció la decisión de despedir a toda su plantilla de fotógrafos profesionales y editores de fotografía (unas 30 personas), que serán sustituidos a partir de ahora por iPhones. Los de los propios reporteros de la redacción, concretamente, a los que al parecer están entrenando para adquirir los conocimientos básicos de fotografía y edición de video en iOS.

La medida se debe, según explica la dirección del medio, a la necesidad de adaptarse al formato de video online. La dirección explicaba además, a través de un comunicado,  que la “dura decisión” se había tomado como parte de una reestructuración del personal multimedia, para adaptarse a los nuevos gustos de la audiencia. Qué novedad… Una vez más, con la excusa de la mala situación económica y el ahorro de costes se echa a la calle a profesionales consolidados y con gran reputación y experiencia, para ser sustituidos por móviles.

El Chicago Sun-Times ha experimentado su propia transformación del-papel-al-online desde que en 2011 fuera adquirido por Wrapports, compañía creada por un ex-private equity y un editor, con el objetivo de envolver (wrapping) la compenetración o sintonía (rapport) de las nuevas tecnologías en un periódico impreso tradicional.  Querían transformar el diario más antiguo y uno de los más prestigiosos de Chicago, ganador de 8 Pulitzers, en un nuevo producto multimedia que se adaptara a lo que las audiencias demandas. Lo que demandan las audiencias, a la vista de estos últimos despidos, es al parecer periodismo barato de iPhone.

La noticia ha levantado lógicas críticas y ha generado todo tipo de protestas y muestras de apoyo por parte de colegas en otros medios del país. Tras años de cierres, recortes, despidos y reconversiones, decisiones como esta siguen sorprendiendo al sector. Aunque quizás es cierto que, como han argumentado muchas voces, mantener una plantilla a tiempo completo de fotógrafos es difícilmente viable en un periódico del siglo XXI. Existen alternativas: colaboraciones, freelance, crowdsourcing… Nadie, ni ahora ni hace 100 años, se dedica a la fotografía (ni al periodismo) pensando que va a tener un trabajo y un sueldo fijos. Lo que me duele (y creo que a la mayoría de quienes están indignados con el tema) es lo del iPhone.

No quiero ponerme a defender que cualquier tiempo pasado fue mejor, ni que las máquinas de escribir deban volver a las redacciones, por supuesto. Lo que no entiendo bien es por qué nos siguen intentando vender la milonga de que la calidad, la profesionalidad y la experiencia no son compatibles con la rapidez o la última tecnología. Que modernizar algo o hacerlo accesible a los nuevos formatos deba implicar aligerar los contenidos. Que un redactor (por muy buen periodista que sea) con un iPhone puede hacer el mismo trabajo que John H. White

**Uno de los fotógrafos despedidos, Rob Hart, ha estado retratando desde la “Hora Cero” su vida tras el despido en su nuevo fotolog… Eso es adaptarse rápido al cambio.

 

Laura Seoane

Consultora

Silvia Albert in company

 

Silvia Albert

Silvia Albert

Directora general / Agencia comma

4 Comments

  • Pues así nos va Laura, así nos va.

  • Corina dice:

    Hola Laura,

    Muy buen post!

    Intento responder a tu pregunta: por que intentan vender la milonga… por que nos la comemos, porque aceptamos que nos traten así. Llegará el momento cuando este tipo de “empresas” perderán clientes y ventas por la baja calidad del trabajo, de cualquier tipo. Lo que pasa hoy en día con la fotografía es de película. Empresas con reputación publican en su perfil de FB una foto con ruido de imagen, o movida o cualquier otra cosa.
    ¿Publicar por publicar, de verdad sube la audiencia?

    ¿Donde está la calidad del trabajo? De repente han desaparecido los valores que hemos construido durante siglos?!

    Personalmente creo que este circulo se romperá sooner or later!

    Un abrazo,
    Corina

    • Laura dice:

      Muchas gracias por tu comentario, Corina. Esperemos que, como dices, este círculo se rompa más temprano que pronto, y por un lado las empresas valoren la importancia de la profesionalidad, al tiempo que la audiencia exija calidad.
      Un abrazo,
      Laura

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