Puede parecer una pregunta muy básica, pero en esta vida no hay que dar nada por sentado: muchas compañías que recurren a las agencias de comunicación para desarrollar o potenciar su relación con la prensa, desconocen la labor que desarrollan los periodistas.

Cuando uno acude a las definiciones formales de periodismo y periodista, puede sentir con razón que sus dudas no quedan resueltas. Y es que aunque la RAE diga que el periodista es una “persona profesionalmente dedicada en un periódico o en un medio audiovisual a tareas literarias o gráficas de información o de creación de opinión”, no queda claro cómo estos profesionales desempeñan estas tareas en el día a día.

Aquí van siete hechos sobre esta profesión que las empresas que buscan asesoramiento en comunicación deberían tener en cuenta:

El periodista busca información, no propaganda. Muchas compañías comparten materiales o enfoques excesivamente comerciales con los medios, esperando además que el periodista publique la información tal cual, sin modificaciones.

El periodista no tiene como objetivo dañar a tu marca. Su labor es publicar información, con la única condición de que sea veraz. Si esa información es buena o mala para una compañía, no debería interferir en su labor.

El periodista tampoco está aquí para hablar bien de tu marca. Del mismo modo que su leit motiv no es dañar tu marca, tampoco lo es hacerte publicidad. No se debe confundir a los periodistas con la figura del influencer.

El periodista es humano y, por lo tanto, comete errores. Muchas veces las empresas achacan un dato o una información errónea a un deseo personal del periodista de perjudicar a la marca. Pero la mayoría de veces, la información incorrecta no es más que exactamente eso: un error sin mala fe del periodista.

El periodista recurre generalmente a varias fuentes para preparar sus artículos. Aunque le envíes un documento muy interesante para desarrollar un tema, no te debe exclusividad. A menos que se trate de formatos como una entrevista, generalmente un artículo cuenta con las voces de diversos expertos.

El periodista contrasta la información, pero no debe llamarte por todo. Si hay una información confirmada y además es pública (ya ha sido publicada, por ejemplo, en una web abierta), no está en obligación de llamarte para que le des tu versión.

El periodista tiene sus propios tiempos y horarios. Las jornadas de un periodista son largas y generalmente van de menos a más actividad (sobre todo en los periódicos con tirada diaria). Además, tiene unos deadlines específicos a la hora de recabar información para sus reportajes. Respetar esto es básico en la relación con los periodistas, tanto a la hora de concertar un encuentro como a la hora de suministrarles datos.

El periodista es, ante todo un profesional y debe ser tratado como tal. Cierto es que la profesión ha perdido parte de su prestigio, en ocasiones debido a malas prácticas como no contrastar las fuentes. En Silvia Albert somos todos periodistas y no vamos a defender la falta de rigor (aunque en otro post podemos debatir sobre la situación de las redacciones actuales, la falta de personal y de compañeros con experiencia que sean referente, o los equipos de cierre y edición menguantes, situaciones que pueden influir en un peor cumplimiento de las funciones del periodista). Sin embargo, sí pensamos que todos los periodistas deben ser tratados como profesionales.

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