Lo reconozco. Cuando comienza el bloque de información del volcán de La Palma en los informativos, cambio de canal o apago la tele. Hace unas semanas, mis hábitos eran bastante diferentes. Me gustaba contemplar las imágenes hipnóticas de la lava y consultar, al menos, una vez al día, la evolución del desastre. Hoy, prefiero desconectar y vivir más tranquilo. Con el ‘taladro mediático’ de la COVID, me ha pasado, más o menos, lo mismo. Por suerte, poco a poco, la pandemia se irá quedando en un recuerdo. La memoria de un mundo distópico. Crucemos los dedos.

Entre pandemia, volcanes y la subida del precio de la luz -un día sí y otro, también- la sobrecarga informativa negativa ha sido de tal magnitud, en los últimos meses, que muchos, como yo, hemos decidido desconectar un poco. Y creo que no soy el único que padece este desgaste provocado por el bombardeo constante de información pesimista. Más de la mitad de los españoles se sienten “cansados” y con “falta de energía”, según el informe Malestar psicológico derivado de la COVID-19, elaborado por el Consejo General de la Psicología en España (COP). Además, según este estudio, 1 de cada 5 españoles ha sentido “tristeza”-en algunos casos, hasta depresión- y “falta de esperanza”, durante la pandemia. Y el 40% de la población sufre, en la actualidad, problemas de sueño. Creo que no me equivoco si digo que la gran mayoría españoles estamos hartos de ‘taladros mediáticos’.

El empacho de noticias negativas es agotador en 2021. Ahora resulta que todos los días. Sí, “todos los días”, batimos el “récord histórico de subida del precio de la luz”. Algunos titulares: El “mayor domingo de subida de la historia”; “el lunes más dramático”… ¡Qué saturación, por favor! Lo de siempre, amigas y amigos: el pesimismo, la catástrofe y las tragedias ‘venden’ más. Los medios de comunicación no dejan de ser un negocio y, además, vivimos en la era de la dictadura del clickbait. Para muchas empresas mediáticas lo único importante es que pinches en el titular. Nada más.

Pero algo está cambiando. Hay brotes verdes. En este contexto de pesimismo, con la población mundial saturada de negatividad, ha surgido un movimiento periodístico que apuesta por las ‘buenas noticias’. Quizás no sea una idea tan romántica y estemos asistiendo a la creación de un nuevo modelo empresarial: captar lectores que se quieren desenganchar de la actualidad (o ya lo han hecho). El caso es que han surgido plataformas que apuestan por este nuevo periodismo constructivo, optimista. Una pequeña vacuna, una inyección de positividad.

buenas noticias

En España, el medio pionero ha sido el Huffington Post que ha incluido un apartado de ‘buenas noticias’ y, poco después, se ha sumado 20 Minutos con una sección con noticias positivas relacionadas con el coronavirus. En paralelo, hemos asistido al nacimiento de algunos digitales con contenido exclusivo de esta temática, como, Son Buenas Noticias, CuéntameAlgoBueno o Buenas Noticias. En el panorama internacional, destacan Facebook que ha creado un panel con informaciones virales positivas; o los portales The Week in Good News de The New York Times o The Optimist de The Washington Post.

Se trata de cambiar el tono de la actualidad con una narrativa positiva, para avanzar hacia una pequeña transformación en el consumo de medios. Piezas informativas que cuentan historias de cambio y superación -que resultan inspiradoras- y en las que se pone en valor que el esfuerzo humano, la mayoría de las veces, tiene premio. Son historias de héroes cotidianos, de recuperaciones médicas casi milagrosas, de descubrimientos científicos de gran alcance o actos y gestos de enorme solidaridad. En este sentido, es clave que las historias sean rigurosas y no excesivamente rimbombantes o artificiosas, para que el lector comparta su veracidad. Estos relatos pueden provocar un impacto positivo en el lector (bienestar psicológico) y… ¿por qué no? pueden servir también de modelo para otras personas que quieran trabajar por el bien común.

En las agencias de comunicación españolas estamos, también, como locos por contar buenas noticias de nuestros clientes (empresas, instituciones…). Queremos trasladar a la opinión pública anuncios que generen esperanza. Hablamos de proyectos que, desde la lectura del primer briefing, nos dibujan una sonrisa en la cara. Noticia a noticia, podemos ir generando una ola de optimismo en nuestro país. El objetivo es que esa positividad no sea, tan solo, una pequeña gota en el océano.

David Vega

David Vega

Consultor senior / Agencia comma

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