El trabajo bien hecho no hace ruido. Los engranajes encajan y la maquinaria sigue funcionando sin sobresaltos, permitiendo que cualquier actividad se desarrolle con la naturalidad y con la eficacia que de ella se espera. Este es uno de los motivos por los que una buena estrategia de comunicación pasa inadvertida, independientemente de que esté demostrado que tiene un impacto realmente positivo en cualquier organización. Sin embargo, las entidades que no cuentan con una estrategia de comunicación bien planificada y bien ejecutada se exponen a tener que hacer frente a grandes problemas.

Al igual que una planificación adecuada hace que lo que va bien, vaya mejor, una planificación inadecuada conlleva todo lo contrario. El planteamiento es claro. Sin embargo, existe un problema -también claro- a la hora de trasladar este planteamiento a la vida real. Es habitual encontrarse con estrategias erróneas en las que se otorga a la comunicación un papel residual, o incluso inexistente. Estas estrategias buscan soluciones únicamente cuando las cosas ya han dejado de funcionar, lo que supone desaprovechar la maravillosa eficacia preventiva de una estrategia de comunicación bien ejecutada, por silenciosa que sea.

Un plan de comunicación para entender a las organizaciones

La planificación y la organización de las acciones destinadas a hacer que la actividad de una entidad se entienda mejor, independientemente de su naturaleza, siempre ayudan a que la organización en cuestión se desarrolle con más orden y coherencia. Lo anterior queda plasmado en los resultados de aquellas organizaciones que sí han confiado en el papel de una estrategia de comunicación apropiada. Estas entidades disfrutan de una ventaja competitiva que las ha permitido desenvolverse con mucha más flexibilidad a través de entornos cambiantes.

Estas organizaciones demuestran estar mejor preparadas para adaptarse a las circunstancias de cada momento, evitando que problemas que podrían resultar capitales lleguen a materializarse y allanando un pavimento que, de otra forma, habría estado repleto de obstáculos y sobresaltos. Una estrategia de comunicación bien desarrollada cambia completamente el planteamiento fundamental de la ley de Murphy: “Si algo malo puede pasar, pasará”. De esta forma, este juicio pierde su significado para convertirse en “Si algo malo puede pasar, no pasará, ya que hemos tomado las medidas necesarias para anticiparnos y evitar que la amenaza llegue a materializarse”.

Todo lo expuesto anteriormente convierte a la comunicación en la mejor enmienda a la totalidad de la ley de Murphy.  Una buena planificación se anticipa a los problemas y los mitiga antes de que se materialicen. También sitúa a la organización en una posición privilegiada para hacer frente a los inconvenientes que puedan venir desde fuera. De este modo, es fundamental analizar las causas que llevan a los errores de planteamiento de muchas organizaciones, que en muchos casos quedarían resueltos si se aplicara la estrategia de comunicación adecuada.

 

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