En las relaciones humanas, prácticamente, todo es comunicación. La mayoría de las diferencias y desacuerdos se originan por la falta de entendimiento entre las personas. Cada vez que nos acercamos a alguien esperamos atención y comprensión, dando por hecho que seremos tratados con delicadeza y respeto, pero esto no siempre se llega a conseguir.

Debemos reconocer que en medio de las prisas y el mundo loco en el que vivimos apenas escuchamos, y es fácil olvidar que los demás también tienen algo importante que quieren comunicar. El valor de la empatía nos ayuda a recuperar el interés por las personas que nos rodean y a consolidar la relación que con cada una de ellas tenemos.

Existen muchas definiciones sobre la empatía. Todas, aproximadamente, vienen a decir que es el esfuerzo que realizamos para reconocer y comprender los sentimientos y actitudes de las personas, así como las circunstancias que los afectan en un momento determinado. Pero, en mi opinión, si sólo fuera esto, se correría el riesgo de dejar a la empatía en un nivel sólo emocional; y por tanto, de ser en mayor o menor medida empático en función del humor con que esa mañana nos despertemos, o del esfuerzo que estemos dispuestos a hacer ese día. Este tipo de definición es un poco arriesgada; pienso que la empatía debe ser independiente del estado de ánimo y de la disposición interior.

Si la empatía es uno de los valores más difíciles de encontrar en el ser humano, ni qué decir tiene lo complicado que puede llegar a ser la comprensión y la escucha con el cliente en el mundo de la comunicación corporativa. Javier Megías, en su  blog “innovación, estrategia y modelos de negocios» señala que  «El objetivo último no solo es ganar una mejor comprensión con el cliente, sino poder ajustar nuestra Propuesta de Valor a las aspiraciones, frustraciones y necesidades reales del cliente”. Ahí está la clave… y el reto para los profesionales de la comunicación.

La empatía debería ser un valor indispensable para los que nos dedicamos al mundo de la comunicación, porque ¿cómo, si no, podemos relacionarnos con todos los públicos, entenderlos y comunicar sobre ellos? Si somos  capaces de “escuchar” a los demás, tenemos mucho terreno avanzado para entenderles, asesorarles, orientales… ¿Y tú, qué opinas?

“Primero, trata de entender al otro, después, trata de hacer que te entiendan a ti” – Stephen Covey

 

Teresa Nevado

Directora de área

@teresanevado

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