La gestión de contenidos o el crudo objetivo de conseguirlos baratos baratos

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Recibo la llamada de una conocida que me pide mi opinión sobre un servicio que tiene contratado para su empresa. Paga 220 euros a la persona que se ocupa de algunas de sus redes sociales pero busca a alguien que las haga todas y que, además, escriba un blog. Su objetivo es que, si fuera posible, no haya que pagarle esa cifra sino “algo menos” ¿Podría esto llamarse ‘fomentar la prostitución’ profesional? Con todos mis respetos…

La gestión de contenidos en entornos digitales, ya sea en redes sociales, blogs, anuncios… se ha revelado (que no convertido, ya que nunca fue) como el patito feo de las estrategias de comunicación de las empresas y organizaciones, da igual el tamaño de éstas.

Ya lo hablamos en otras ocasiones: lo digital es al low cost lo que lo analógico a la calidad. ¡Error! ¿Dónde se encuentra mi público? ¿Dónde tengo más lectores? ¿Dónde están mis seguidores? ¿Dónde interactúan más conmigo o con mi empresa? La falta de sensatez es tan ímproba que llega a asustar.

Soy de las que creen en la comunicación al cien por cien pero cuando veo los sangrantes tajos que se dan entre la comunicación online y la offline me echo a temblar. ¿Podemos ser más ignorantes? ¿Más incoherente? Como repite hasta la saciedad Rosa Matías, de wellcomm, no pretendas ser online lo que no eres offline. ¿Es que acaso hay quienes todavía piensan que esto es magia?

Escuchaba la pasada semana a Antoni Gutierrez Rubí hablar de los retos de la comunicación política en la era digital y éstos pasaban, si o si, por lo digital: las búsquedas en el móvil superan a las de ordenador; geolocalización de personas para interactuar con ellas; los más influyentes están entre los 18 y los 24 años (¿Estos son los que leen Expansión o The Wall Street? Va a ser que ninguna de los dos); dedicamos más tiempo a las apps que a la TV (¿Insistes en destinar toda tu inversión a los anuncios en prime time?); asistente virtual que va ganando terreno; internet de las cosas; el valor del big data… ¿Sigues insistiendo en pagar 220 euros al mes a quien hace de portavoz de tu marca, al que más seguidores tiene, al que más interactúa con tus clientes/consumidores/prescriptores? ¿Cuántas pruebas más necesitan las organizaciones para tomar conciencia de que los contenidos digitales no deben ser de segunda división? ¿Cuántas más meteduras de pata van a cometer entre tus filas los futuros politicables por considerar que las redes sociales son el corrillo del bar de la esquina y que pueden dar rienda suelta a sus estupideces?

Algo está fallando y mucho en las organizaciones cuando la comunicación está siendo dividida de esta forma tan incongruente y poco efectiva. Nos resistimos, ya no al cambio, sino a la transformación, haciendo improbable la máxima de ‘Piensa diferente’ que tan buenos resultados le dio al grupo de la manzana. Aún hoy, nos plantean una gestión primigenia de los contenidos online como si fuera una suerte de juegos trileros de te doy un poco por aquí, otro poco por allá, y ¡violà! tu identidad digital es de una robustez inquebrantable.

No hay marcha atrás. Ya se habla de que la ‘Era digital’ está pasando (dando por hecho que la hemos asumido y, aún más, superado), que estamos ante la ‘Era cognitiva’ como bien explica Joaquín Moral en su blog. Cuando la transformación digital empapa todos y cada uno de los poros de la sociedad, no podemos seguir pensando que nuestros contenidos, por estar online no importa que sean cutres, pobres y malos porque, sobre todo, son baratos, muy baratos.

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3 respuestas

  1. Me parece increíble que todavía pueda haber organizaciones que no se den cuenta de la importancia de internet. Lo que sucede en la red es más importante que en la vida real, ya que esta está condicionada por la formación de opinión entre los pares de la red.

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