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finanzas-redes-socialesTanto ha cambiado el mundo digital que a veces cuesta recordar que hace pocos años las redes sociales eran algo ajeno a nuestra vida.

Es 2003 el año en que muchos sitúan el inicio del uso masivo de las redes sociales, fecha que coincide con el nacimiento de MySpace, una de las primeras que alcanzó una gran popularidad, o de LinkedIn, que ha ganado importancia hasta ser hoy una herramienta imprescindible en la búsqueda de empleo. Desde entonces ha llovido mucho y hemos visto nacer y consolidarse las RRSS que dominan el paisaje en este momento, como Facebook o Twitter.

El mundo financiero no ha quedado ajeno a esta realidad y ha ido ganando importancia en las redes más populares: en Twitter, por ejemplo, son muchos los perfiles plenamente dedicados al tema, ya sea de empresas concretas, instituciones o expertos. Hasta Ben Bernanke, ex presidente de la Fed, tiene su propia cuenta. Además, hay iniciativas muy interesantes, como los #Twecos, una selección que anualmente hace Crédito y Caución de las cuentas más influyentes para seguir la actualidad económica en Twitter.

Sin embargo, el universo de las RRSS se ha ido encaminando hacia un modelo de especialización que empieza en el planteamiento de las propias plataformas. Flickr, orientada a la publicación de fotografías, puede ser un ejemplo pero hay apuestas ‘nicho’ aún más concretas. Estamos viendo ejemplos de redes centradas en vino, viajes, deporte… y, de nuevo, en finanzas.

Hace unos días nos vino a ver a la oficina Vicente Varó, CEO de Unience. Unience es una red social global de finanzas, enfocada al mundo de las inversiones. Vio la luz en el año 2007, planteada en sus inicios como un espacio dotado de un agregador de carteras donde los inversores podían ‘conectar’ al sistema sus cuentas y mostrar sus posiciones con la intención de compartir ideas, buscar consejo o entablar relación con aquellos que tuvieran un perfil similar.

Con el paso de los años, concretamente desde 2012, se comenzó a potenciar el área puramente de red social, hasta el punto de que actualmente son minoría aquellos que comparten el estado de sus cuentas  y son más aquellos que entran en Unience para entablar conversación con la dinámica comunidad financiera que allí habita.

En el seno de Unience se han dado ejemplos de colaboración y unión dignos de estudio, como la aparición de Smart Social SICAV, el primer vehículo de inversión de este tipo nacido al calor de una red social (que, por cierto, acaba de incorporarse al MAB). Un caso inédito hasta ahora no sólo en España, sino también a nivel mundial.

Las posibilidades que ofrece esta red a los clientes financieros, sobre todo a las gestoras de fondos (los partícipes de fondos constituyen el grupo dominante en la red), son muy interesantes. Sobre todo, la visibilidad que les da de cara al inversor final, algo que resulta muy atractivo para aquellas que se dirijan al público retail, pero que también puede ser muy positivo para los que tengan un target institucional.

Actualmente en torno al 85% de los usuarios son clientes particulares y existe un 15% de usuarios profesionales, entre los que destacan grandes gestoras internacionales y españolas como Fidelity, JPMorgan Asset Management, Bestinver o  Schroders. Además, las cifras no paran de crecer: ya cuentan con 63.000 registrados, 120.000 usuarios únicos y están alcanzando 1.000.000 de páginas vistas.

Las empresas deben tener en cuenta que el hecho de no estar en una red social no implica que no se produzca conversación en torno a su marca. Tomar las riendas de esa conversación permite aprovechar todo el potencial de estos espacios y tener una comunicación directa muy valiosa que el cliente aprecia especialmente.

Por ejemplo, en el caso de Unience, se nutre con datos de Morningstar, por lo que cuenta en sus bases con gran cantidad de fondos de gestoras que no tienen grupos corporativos creados en la propia red. Así, encontramos casos de firmas que tienen fondos en la lista de los más populares de Unience, productos que de forma natural tienen ya decenas y hasta cientos de seguidores interesados en su evolución, y sin embargo no están en comunicación con estos inversores, muchos de los cuales son sus verdaderos clientes actuales o potenciales.

El mundo cambia muy deprisa y no espera a nadie. Es hora de buscar a nuestro público, encontrar nuestro(s) espacio(s) en Internet, establecer un plan de comunicación específico y ser consecuentes. También en las redes sociales, el que golpea primero… golpea dos veces.

Agencia comma

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