Retos y comunicación. No está mal. Comienza septiembre rezumando resacas vacacionales y perezas varias salpicadas de ganas de hacer, de provocar, de cambiar. Toca sonreír, emocionarse, animarse… como cada septiembre.

Ha sido un buen verano a pesar de las tenaces cifras de la Covid, de las terribles realidades que está viviendo Afganistán y de las tremendas noticias sobre nuestro futuro como planeta. Podemos ponernos en registro negativo o, por el contrario, identificar la grieta por donde entra la luz. Son momentos convulsos, sin duda. Pero aquí estamos, así que no tiene mucho sentido seguir lamiéndonos heridas ya sufridas o las que están por llegar. ¡Avancemos!

Tenemos por delante todavía cuatro meses para dar por concluido este año post traumático y me paro a pensar cuáles son nuestros principales retos para el horizonte 2022. Estos son los tres que más nos ocupan en Agencia comma:

Primer reto: recuperar el hilo humano en las organizaciones

La pandemia, además de mucho miedo y muchas pérdidas, nos rompió el cordón umbilical con el que nos sentíamos unidos a nuestras organizaciones. Así, de cuajo. Las circunstancias nos han obligado a alejarnos de las personas y crear un territorio propio, a medida y a salvaguarda.

Sueltos en el mundo de la individualidad física, nos han cambiado el contexto en el que volver a construir un entorno – físico y mental- para seguir desarrollando nuestra labor profesional. Ahora, cuando ya habíamos logrado hacernos con el contexto, se nos vuelve a exigir un reseteo (“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron las preguntas”). Hay organizaciones que optan por una vuelta a la presencialidad 100%; otras, al contrario, 100% deslocalizadas. Las hay, como agencia comma, que creemos que el modelo mixto tiene más sentido, lo que nos va a obligar a replantearnos espacios, modelos y herramientas. Y lo que es más complicado aún, nada es seguro. Todos estos modelos pueden volver a cambiar en cuestión de segundos. ¡Bienvenidos a la incertidumbre!

Pero lo más importante de todo este proceso que estamos viviendo es reconocer que las personas somos eso, personas, y que las personas tienen sentimientos, emociones, dudas, miedos… Y la pandemia nos descolocó para volvernos a colocar y ahora nos piden que nos descoloquemos de nuevo por no se sabe muy bien cuánto tiempo… Nos hemos acomodado en un modelo y nos lo vuelven a cambiar. Nos hemos hecho más ¿egoístas?, individualistas… hemos creado un nuevo marco de confort que nos va a costar mucho romper ¿Recordáis aquello de “hay que salir de la zona de confort”? Trabajo en equipo, sensibilidad, sentimiento de pertenencia, el bien común… todo eso que parece que se ha diluido en el tiempo y el espacio, y hay que recuperarlo. Es el tiempo de las personas, de las emociones, de los sentimientos. Las empresas debemos hacernos más humanas -si cabe- sin perder de vista la exigencia, la rentabilidad y la supervivencia.

Si todo cambia constantemente y el ser humano, a su vez, no deja de cambiar, lo permanente es un sueño imposible. ¿Por qué nos aferramos tanto a ello? Ya decía Heráclito: “En los mismos ríos entramos y no entramos, [pues] somos y no somos [los mismos].

(Panta rei, todo fluye).

Lo bueno de la incertidumbre es que todo es posible (Nobuo Suzuki) pero hay que buscar cómo ser feliz en medio de esa incertidumbre. Y las empresas debemos tomar consciencia de ello, tanto por nosotras mismas como por lo que la comunicación (comunicación interna) puede hacer en este sentido.

Segundo reto: profundizar en el entendimiento de la opinión ciudadana

retos de la comunicaciónLa pandemia nos ha transformado como sociedad y también como consumidores. Se han eliminado los marcos clásicos de valores y han sido sustituidos por otros. El consumidor se ha hecho más activo, más cuidadoso y exigente. Ya no vale todo. Y todo puede ser comprobable. El green washing está siendo mirado con lupa y ya no cuela el decir una cosa y hacer otra. La digitalización y democratización de la información lo ha hecho posible. Necesitamos reconectar con la sociedad y con los consumidores a través de modelos de negocio responsables que impacten positivamente en la sociedad. Y para ello, contamos con infinidad e innovadoras herramientas entre ellas el data driven, tan fundamental para el nuevo desarrollo de una comunicación de acierto.

Tercer reto: demostrar que la comunicación contribuye en la cuenta de resultados

retos de la comunicaciónAvanzar en conseguir demostrar, con indicadores, la contribución de la comunicación en la cuenta de resultados de nuestros clientes, “recuperando la función, ocupando el territorio que nos corresponde y continuando con la evangelización a los CEOs sobre que lo esencial que es que la comunicación forme parte de sus competencias”. Poner de verdad en valor la comunicación en la era de la comunicación. Lo explica perfectamente José Manuel Velasco en la última entrada de su blog que resume las preocupaciones y ocupaciones de los responsables de comunicación en este sentido. Más aún, las conclusiones del informe bianual de la consultora Scopen, PR Scope, revela, en la edición de 2021 que se acaba de hacer público, que uno de los grandes desafíos para las consultoras de comunicación es “demostrar el valor añadido [de nuestro trabajo] al negocio de los clientes”.

No está mal para empezar el curso. Son tres retos potentes y no exentos de dificultades en gran medida porque, a pesar de encontrarnos en un nuevo contexto, es parte de nuestra propia idiosincrasia. Eso es lo que hace tan emocionante nuestra profesión.

Bienvenidas, bienvenidos. Empieza la diversión.




 

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Silvia Albert

Silvia Albert

Fundadora y CEO / Agencia comma

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