El “me gusta” en Facebook o el “FAV” en Twitter se han convertido en acciones ya muy habituales entre los que usamos redes sociales. Ese tipo de acciones muestran nuestra reacción inmediata hacia un contenido que aparece en nuestro muro o timeline. Cualquier persona que publique contenidos de forma regular en algún medio social habrá experimentado un enorme gozo y satisfacción al ver como los “me gustas” y las notificaciones de sus redes preferidas no paran de activarse. ¿Te suena de algo? 😉

Pero más allá del enriquecimiento del ego cuando hablamos de perfiles personales, las empresas que tienen presencia activa en medios sociales con la intención de mejorar su imagen o reputación, optimizar la atención al cliente o mejorar las conversiones hacia su web, deben medir adecuadamente si sus contenidos son interesantes para las personas que las siguen. ¿Y qué ocurre aquí? Que muchas veces usamos KPI que realmente no son KPI, sino sencillas métricas que apenas nos explican nada.

Miremos un poco hacia atrás y seamos conscientes de que llevamos mucho tiempo fijándonos en los dichosos “likes”, afanándonos en decirle a nuestros clientes cuántos “me gusta” han conseguido las publicaciones de su empresa. Se nos olvida que apretar el botón no es una acción social: dar “like” a un contenido significa que nos gusta algo, pero se trata de una conducta que no aporta nada a la comunidad, no crea apenas valor ni genera nuevos comentarios.

Si la esencia del mundo 2.0 es compartir, ¿por qué le hemos prestado tanta atención a los likes? Se nos llena la boca con palabras como “difusión”, “viralidad” o términos parecidos, pero nos hemos empeñado en fijarnos en acciones individuales de los usuarios de redes sociales. Empecemos a medir de forma adecuada los contenidos que se comparten. Sí, esos contenidos que no solamente generan algo de interés, sino aquéllos que provocan que el internauta quiera que sus contactos vean.

Empecemos a fijarnos en cómo una publicación se viraliza: por qué, cuándo, cómo y hasta dónde llega ese contenido. Prestemos atención a los contenidos que tienen pocos “me gusta” pero que son muy compartidos y analicemos las razones que han provocado ese hecho, y fijémonos a cuántos usuarios hemos llegado realmente. Midamos también, por ejemplo, los RT de un tweet y su evolución temporal.

Menos “me gusta”, y más compartidos 😉

Oliver Serrano

Oliver Serrano

Consultor senior / Social media / Agencia comma

6 Comments

Leave a Reply