Nadie puede negar la importancia de la comunicación en aquellos casos en que la información cuantitativa llega a ser muy relevante. Hay sectores de actividad donde este tipo de información es muy habitual y compleja, como puede ser el sector financiero, o en otros entornos en los que la infografía es un soporte fundamental para la comunicación. Donde la infografía no llega, o no sólo, podemos llegar con un buen storytelling.

La capacidad de comunicar gracias al storytelling es todo un arte; podemos definirlo como una serie de técnicas orientadas contar una historia de una manera distinta y atractiva, gracias a la cual compartimos contenidos que tienen valor adicional, y normalmente mediante un alcance emocional del emisor hacia sus públicos para lograr mayor eficacia en la recepción y retención del mensaje.

Pretendemos con ello que nuestro relato no se olvide, que permanezca en el recuerdo del público, que proporcione una experiencia memorable, y que no resulte un relato obvio ni tópico ni manido o simplista.

El objetivo es llegar al público, convencer incluso, mediante una historia que active la imaginación del receptor, adaptada a las características de éste, tanto en los contenidos como en la forma. Un relato bien estructurado para el que podemos utilizar recursos de todo tipo.

Cada vez es más importante utilizar datos en las historias y utilizar buenas historias para trasladar datos importantes. Ya hemos descubierto el poder de la narración para llevar datos a las audiencias. Ahora es el tiempo de reivindicar la relevancia de los datos para aportar solidez a las historias.

El storytelling con datos se encuentra en esta intersección atractiva entre arte y ciencia, donde dos personas con la misma información y con intención de narrar a un mismo público tienen interpretaciones y aproximaciones diferentes.

Lograremos buenos relatos basados en los números si logramos sortear algunas de las dificultades inherentes al proceso de cruzar datos y narración:

  • Hacer visible lo que no se ve: cuando se trabaja con información, se pueden mostrar ideas que no surgen sin una aproximación numérica.
  • Lo simple es complicado: Es relativamente fácil trabajar con algo simple y complicarlo hasta la extenuación. Es mucho más difícil trabajar con algo complejo y presentarlo de una manera que sea accesible a su público. Eso es arte.
  • Relatar no lo que sucede, sino lo que “es”: se puede transmitir información para la acción, de objetivos, logros y compromisos, ‘lo que se puede medir se puede seguir’.
  • Sólo lo esencial: según el autor de ‘El Principito’, Saint-Exupéry, “Usted sabe que ha alcanzado la perfección, no cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no tiene nada que quitar.” Esto es fundamental en los relatos, más cuando se apoyan en datos.

En suma, podemos hacer relatos memorables aprovechando la energía de los datos.

 

Eduardo Rios

Eduardo Rios

Director de gestión global / Agencia comma

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