El storytelling está de moda y comienzan a surgir profesionales de debajo de las piedras que venden estos servicios como si de algo nuevo se tratara. Sin embargo, contar historias utilizando todos los canales que tenemos disponibles no es nada nuevo per se. En este blog ya llevamos tiempo hablando del storytelling y las narrativas transmedia como herramientas o técnicas de la comunicación que los profesionales de la comunicación tenemos en nuestra caja de herramientas a la hora de poner en marcha nuestras estrategias de comunicación.

Mi cuento de hoy no va de cómo contar historias.  Aunque en el blog de Harward Business Review han publicado recientemente un artículo que os recomiendo sobre cómo contar una buena historia, en el que ofrecen algunas consideraciones y trucos a tener en cuenta.  Tampoco voy a entrar hoy en las bases del  Storytelling o de las narrativas transmedia. Diego Rivera  ya explicó estos conceptos  de forma muy clara en el blog de Medios Sociales.

¿Entonces qué quiero contar? En seguida llego al desenlace,  pero antes el nudo: Desde que surgió la humanidad contamos historias. Los que nos dedicamos a la comunicación llevamos mucho tiempo ayudando a las empresas a construir su relato, identificando sus mensajes clave y ayudándoles a construir narraciones con sentido que los integren.  Sin embargo una estrategia de comunicación no consiste sólo en contar historias.  Cierto es que con las nuevas tecnologías han surgido multitud de nuevos canales, desde la caverna en la que dibujábamos mamuts, ahora tenemos muchos más espacios para crear historias.

Desde el punto de vista de la comunicación es apasionante. Sin embargo  hay que tener cuidado: el público comienza a saturarse. Eva Snijder una de las profesionales de referencia en el ámbito del storytelling, hace unas semanas publicaba un artículo titulado storytelling en la era digital, en el que repasaba su historia  de forma simple y breve y añadía una reflexión que me parece interesante destacar: “el storytelling  es sobre todo escuchar para dar sentido”. En este mundo de canales diversos, el usuario se pierde, no se toma el tiempo, nos bombardean las historias pero no profundizamos en ellas la mayoría de las veces. Las personas, y también las marcas, tenemos que parar y descifrar despacio lo que nos están contando, tomarnos el tiempo necesario para contar las historias y también para recibirlas.

Las historias sin hechos se las lleva el viento.  Antonio Gutierrez Rubi  reflexionaba sobre el relato en política, y hablaba del concepto de storydoing vs storytelling, dejando entrever que en política, además de palabras hace falta acción. Y de alguna forma en comunicación ocurre lo mismo, además de mensajes hacen falta hechos que las den continuidad. No sirve de nada montar un maravilloso cuento alrededor de una compañía que luego no se vea reflejado en su actividad.

La moraleja de mi relato, es la siguiente:  las compañías deben tener en  cuenta el storytelling y las narrrativas transmedia en sus estrategias de márketing y comunicación,  pero sin perder la cabeza, deben integrarlas dentro una estrategia de comunicación global. ¡Ponte en manos de un buen asesor de comunicación y que no te vengan con cuentos!

Rosa Del Blanco Fernández

Rosa Del Blanco Fernández

Directora del área de comunicación del sector financiero / Agencia comma

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