El blockchain es una tecnología innovadora de la que aún se están investigando usos y aplicaciones, no obstante, en el ámbito de la salud puede tener un amplio campo de desarrollo a la hora de mejorar y optimizar los procesos, ya que permitirá optimizar el valor en salud en cada procedimiento.

Se trata de reorganizar los datos y asegurarlos garantizando el cumplimiento de la nueva regulación de protección de datos. Un asunto que -pese a parecer simple- resulta complicado dado que los datos de salud son los más “cotizados en mercado negro”, tal como indica Óscar Lage, responsable de ciberseguridad y experto en blockchain de Tecnalia.

Lage participó, hace unas semanas, en la presentación oficial de la iniciativa de Salud y Farma de Alastria, la primera red de blockchain nacional, permisionada, multisectorial y semipública, y de la que somos socios.

Este proyecto sectorial para los sectores de la salud y la industria farmacéutica ha sido creado para mejorar la eficiencia de la sanidad española e impulsar la atención médica blockchain, un negocio que, según los últimos informes, alcanzó el pasado año unos 48,2 millones de dólares, con unas previsiones de crecimiento de un 65% para 2025.

Lo que hace tan cotizado este sector es precisamente el valor de los datos en salud. Hablamos de información individual muy sensible que no en fácil de compartir. En este sentido, lo que consigue generar la tecnología de bloques es confianza a la hora de compartir esos datos, gracias al uso de la Identidad Digital única.

Identidad digital segura

En este sentido, en Alastria están trabajando en una identidad digital soberana que incluya todos los datos de cada ciudadano, con fórmulas que faciliten el acceso a datos médicos familiares.

Según Roberto Fernández, director global de blockchain en Everis, el reto no es crear esta identidad, sino “conseguir cumplir con todas las normas legales, consiguiendo la interoperabilidad, manteniendo los estándares”, de tal forma que cada persona sea soberana de sus propios datos y pueda decidir qué compartir, con quién y en qué momento.

Es posible que esto suene todavía un poco lejano, pero en el campo de la salud, los especialistas opinan que esta tecnología va a resultar fundamental a la hora de tratar el envejecimiento de la población y el abordaje de las enfermedades crónicas.

Proyectos en marcha

Para aterrizar los usos en los que ya se está trabajando con la tecnología blockchain para mejorar el sistema sanitario en España, Javier Colás, cofundador de Additum Blockchain y director de innovación en el Heath Care Institute de ESADE, explicó cómo la tecnología de bloques ya está propiciando el desarrollo de nuevos modelos de cuidado de la salud con proyectos concretos.

Uno de ello es el carnet de vacunaciones y trazabilidad de las vacunas. Gracias al blockchain se han podido proveer las herramientas adecuadas para poder hacer seguimiento del plan de vacunación de las familias y de los individuos que están en riesgo, facilitando la adherencia. Además, la nueva tecnología permite la trazabilidad de las vacunas en su seguimiento, distribución y almacenamiento, y poder establecer una financiación en función del valor que se haya creado, mediante la tokenización del valor.

Otro proyecto en el que se está trabajando es en la prevención de amputaciones a causa del pie diabético, en el que la correcta definición del proceso y la gestión de los pacientes permitirá garantizar la eficiencia del sistema y la mejora de la calidad de vida del paciente. En cáncer de mama, la adherencia al proceso de diagnóstico y seguimiento; o en deterioro cognitivo, crear valor mediante la correcta predicción y prevención del Alzheimer gracias a la detección y establecimiento de gestión de estos pacientes.

Responsabilizarnos de nuestra salud

Para Colás, en salud no se puede trabajar por nichos, “en ese entorno Alastria ha generado un ecosistema que da respuesta a esa necesidad de transversalidad con el paciente como actor clave”, dice. Uno de los puntos clave en este punto es la activación de los pacientes. Todas las personas, pacientes y cuidadores “deben implicarse más en el cuidado de la salud” lo que, hoy en día gracias a la tecnología, es más sencillo. “La activación de la sociedad en este sentido, es esencial, para generar más medicina predictiva y preventiva.

El futuro de los ecosistemas de salud es calcular el valor de los procesos y no la actividad, generando una plataforma en la que los ciudadanos tenemos que tomar las riendas de nuestra salud de forma responsable.

En definitiva, no solo se trata de mejorar la salud y la calidad de vida de los pacientes, sino de predecir y prevenir generando, además, la optimización del sistema sanitario y un ahorro para los recursos públicos destinados a salud. Según Colás, estamos ante “la mejor alternativa para lograr la transformación del sistema y la solución a muchos de los problemas actuales del Sistema Nacional de Salud que ya están pidiendo muchos clínicos”.

Mónica Bernardo

Mónica Bernardo

Consultora senior / Social media / Agencia comma

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