En un mundo cada vez más complejo, en el que la cantidad de información crece, literalmente, a cada minuto, la saturación de datos conlleva a un estado de infoxicación en el que nuestra mente, limitada, no es capaz de procesar más. Por ello es necesario contar con nuevas estrategias o formas de pensar que nos ayuden a sintetizar mejor dicha información. Una de esas formas, haciendo referencia al proverbio “una imagen vale más que mil palabras”, es el visual thinking, una nueva metodología basada en sintetizar y explicar a través de la imagen, es decir, visualizar lo complejo y transformarlo en algo digerible.

Aunque puede sonar como algo nuevo e innovador, lo cierto es que la imagen es la expresión en sí misma, la forma de comunicarse más básica del ser humano desde el principio de los tiempos. Desde niños, al igual que nuestros antepasados de la prehistoria en las cuevas, sin saber expresarnos a través de un lenguaje, la forma que teníamos de plasmar nuestros pensamientos era el dibujo; un idioma que, al igual que el amor, es universal. Cómo decía Albert Einstein: “si no puede ser dibujado, no existe”.

No aprendes, entiendes

Siendo una de las técnicas más potentes y con mayor capacidad de retención de la información, el visual thinking consiste en entender los patrones o ideas que subyacen en el fondo. Si eres capaz de dibujarlo, es porque lo has entendido. Sin embargo, esta metodología ha de ser combinada con otras, de no ser así viviríamos en una especie de Pictionary, ya que no llevamos toda nuestra vida captando información de manera visual.

El éxito de esta nueva metodología radica en el hecho de que el ser humano, por muchos códigos de comunicación que se hayan creado, piensa con imágenes de manera natural. De este modo, la memorización de información se multiplica respecto a la que transmitimos únicamente con palabras. Otros beneficios resultantes del visual thinking son:

• El aprendizaje se enriquece con nuevas ideas facilitando la comprensión, la reflexión y la creatividad.
• Permite ver la información desde otro punto de vista.
• Se puede combinar con proyectos de gamificación o realidad aumentada.
• Permite ordenar y organizar de manera visual contenidos formativos de manera efectiva.

visual thinking

Mirar, ver, imaginar y mostrar

Aunque el visual thinking ha sido criticado, entre otras cosas, por el tiempo que requiere plasmar en un papel un simple concepto, o el hecho de que no todos estamos dotados con el don para el dibujo, no debemos olvidar que es un recurso más que debe formar parte de la combinación de otras metodologías, y que suele incluir una parte textual. Respecto al tiempo invertido, recordemos que no se trata de un simple dibujo, ya que supone la comprensión, interiorización, interpretación, organización y explicación gráfica y personal de ideas o conocimientos que, una vez entendidos, hacemos propios. En cuanto a la capacidad artística de cada uno, salvo excepciones, la mayoría de ejemplos que podemos encontrar se componen de un boceto con trazos básicos y sencillos que todos podemos hacer sin mayor complicación.

¿Te animas a pensar con dibujos usando el visual thinking?




 

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Sara Martín y Pedro Pareja

Sara Martín y Pedro Pareja

Departamento audiovisual / Agencia comma

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