Cinco cuestiones imprescindibles para comunicar de forma asertiva.

Seguramente has leído u oído algo acerca del término asertividad, aunque ahora estén más de moda conceptos como la resiliencia o la huida de la zona de confort (ay, como odio éste), pero, ¿sabes realmente qué significa?

La asertividad es la capacidad de expresar un mensaje, una actitud, un valor, una opinión o una emoción de forma activa, pero sin perjudicar ni agredir a nuestro interlocutor. Se trata de una forma de comunicar madura, con la que somos capaces de emitir nuestro mensaje y defender nuestros derechos de manera hábil y con la seguridad de que llegará correctamente al receptor.

La asertividad se encuentra a medio camino entre la comunicación pasiva –nos callamos, nos «guardamos» lo que pensamos, no expresamos lo que realmente queremos decir– y la comunicación agresiva –no nos guardamos nada, pero emitimos el mensaje en un tono o actitud inadecuada–.

Para entender mejor el concepto, pongamos un ejemplo sencillo. Imaginemos que estamos en la cola del cine y una persona se cuela. La comunicación pasiva consistiría en no decir nada, aunque nos haya dado rabia la situación,  provocando un importante sentimiento de frustración. La comunicación agresiva, por el contrario, haría que gritásemos o hablásemos con malos modales, surgiendo casi con total seguridad una situación de conflicto. Sin embargo, la comunicación asertiva consistiría en, con total tranquilidad, mirando a los ojos e incluso con una leve sonrisa y un tono de voz adecuado, comunicar a la persona que nosotros estábamos delante.

Es lógico pensar que las situaciones a las que nos enfrentamos cada día, ya sea en el ámbito social, laboral o familiar, no son tan sencillas como la de la cola del cine, sin embargo, el uso de una comunicación asertiva nos puede ayudar mucho en la inmensa mayoría de interacciones sociales en múltiples ámbitos. Pero, ¿cómo hacerlo? Vamos a revisar a continuación cinco pautas imprescindibles para comunicar de forma asertiva:

  1. Piensa en el problema, no en la persona. Es muy habitual que cuando tengamos un desacuerdo, un intercambio de pareceres o una discusión, nos centremos en la persona en vez de en el problema. Céntrate en el motivo del problema y escucha con atención qué mensajes se emiten, y no quién los emite, intentando liberarte de ciertos prejuicios. No te tomes una situación que no te gusta como algo personal.
  2. Cuida tu lenguaje verbal y no verbal. De nada sirve que tengamos un tono de voz adecuado si nuestro cuerpo muestra signos de agresividad, o viceversa. Nuestro lenguaje verbal y no verbal debe de ser lo más coherente posible y mostrarse en la misma línea u orientación.
  3. Escucha, escucha, escucha. Para poner en práctica una comunicación asertiva es necesario escuchar, no solo oír. Muchas veces estamos pensando más en nuestro propio discurso que en lo que nos está transmitiendo nuestro interlocutor. Presta atención primero a lo que dice, respeta sus tiempos y muestra que estás poniendo atención.
  4. Ser empático no significa estar de acuerdo. Otro de los elementos clave para que nuestra comunicación sea asertiva es practicar la empatía, o lo que es lo mismo, ponernos en el lugar del otro y hacerlo ver con claridad. Ante un desacuerdo o una situación que nos incomoda, prueba a decir a tu interlocutor «entiendo perfectamente lo que comentas», «he escuchado con atención lo que has dicho», «creo que me ha quedado clara tu opinión al respecto». Una vez hecho esto, la persona con la que hablamos sabe que le hemos prestado atención y estará más receptiva para escuchar nuestro punto de vista.
  5. Pon en práctica algunas tácticas asertivas. Sobre el papel parece muy sencillo poner en práctica la comunicación asertiva, pero podemos encontrarnos con situaciones bastante complejas. En estos casos, conviene usar algunas de las tácticas que mejor funcionan. Una de las más conocidas es la del disco rayado, en donde insistiremos con el mismo mensaje hasta «cansar» a la otra persona: «Sí, te he escuchado, pero….», «Sí, pero te repito que…», «Me parece estupendo, pero…», «te repito una vez más que te entiendo, pero….». Otras tácticas que suelen funcionar muy bien son el aplazamiento asertivo (hacer ver a la otra persona que este no es el mejor momento para una discusión), la pregunta asertiva («¿qué crees que podría hacer para mejorar en una próxima ocasión?») o el banco de niebla (dar la razón parcialmente a la otra persona, pero mostrando la intención de no seguir con la conversación).

Comunicar de forma asertiva es fundamental para mejorar el día a día en nuestra vida personal, pero también profesional. Y si no, piensa en alguna que otra conversación que hayas podido tener con algún cliente, compañero o jefe.

¿Te comunicas siempre de forma asertiva?

 

Oliver Serrano

Oliver Serrano

Consultor senior / Social media / Agencia comma

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