No siempre es fácil hablar en público. En actos mediáticos, la confianza en uno mismo se desvanece durante unos segundos, y si además piensas en las posibles críticas posteriores a tu discurso, la tensión aumenta por momentos… Pero existen técnicas que ayudan. La revolución de los medios de comunicación y el protagonismo de los principales actores de la sociedad hace que diariamente se desarrollen fórmulas proactivas para intervenir eficazmente y lograr la consecución del efecto deseado en nuestro discurso. La formación de portavoces o media training es un entrenamiento indispensable para lograr que el mensaje que se emite sea el que verdaderamente se quiere transmitir. Y es que, aunque parezca obvio, no siempre se consigue la claridad, concisión y seguridad que deseamos, y cada uno, lo hace a su manera.

La formación busca mejorar la imagen y la percepción de la institución o portavoz. Teniendo en cuenta que en el proceso comunicativo se pierde parte del mensaje y que tanto el lenguaje verbal como en el no verbal adquieren la misma importancia, la forma en la que nos dirigimos a nuestro público debe ser fiel a nuestro argumento, realzando nuestros puntos fuertes sin dejar que los lapsus destapen los débiles, y siempre transmitiendo tranquilidad y comodidad ante el público. Si además a esta receta la añadimos una dosis de carisma, el éxito estará asegurado.

Portavoces de cualquier clase de organización, política, empresarial o institucional buscan proyectar sus mensajes a través de los medios de comunicación. Entrevista, conferencia, o rueda de prensa, cualquiera de estos canales mediáticos, pueden posicionarles como locutores exponenciales. El qué se dice y el cómo se dice será directamente proporcional al grado de convicción que tengan y de la homogeneidad de su discurso. Pero no todo dependen de uno mismo, y siempre hay barreras comunicativas contra las que hay que luchar.

Barreras de comunicación

  • De Experiencia – La gente tiene dificultades para entender aquello que no ha visto por sí misma.
  • De Percepción – Nuestras expresiones pueden dar lugar a percepciones no deseadas.
  • De motivación – La audiencia no puede lo suficientemente motivada para asimilar nuestros mensajes.
  • Emocionales – Nuestros mensajes pueden generar sentimientos contradictorios u opuestos a lo que buscamos transmitir.
  • Lingüísticas – Nuestra comunicación no está adaptada a nuestra audiencia.
  • No verbales – Nuestro lenguaje no verbal puede eliminar la efectividad de nuestra comunicación oral.

El media training busca la excelencia y se centra en el déjà vu comunicativo. La clave está en  preparar, ensayar y entrenar, adelantarse a los errores, ponerse a prueba, incluso llegar a los propios límites personales… Aunque suene exagerado, asentar unas bases seguras a priori definirán el éxito a posteriori. Con esa inyección preparatoria se forman oradores hábiles y capacitados, y así,  más allá de la teoría, el media training proporcionará seguridad y confianza para sacar el máximo partido a la intervención pública. Por eso, es importante conocer a la perfección qué son y cómo funcionan cada uno de los diferentes medios de comunicación.

Ya no solo externamente, la formación de portavoces también es interesante para participaciones internas de la organización. El líder debe actuar como creador, generador y arquitecto de confianza, y ese resultado positivo está íntimamente ligado a una comunicación sublime. Sin embargo,  la comunicación sigue siendo uno de los grandes retos a mejorar dentro de la empresa.

Brad Phillips formacion portavoces

Brad Phillips, destacado media trainer y presidente de Phillips Media Relations, es autor de Media Training Bible. En él, Philipps responde diferentes cuestiones. Por ejemplo, ¿cómo se puede crear mensajes positivos y que motiven al público? o ¿cómo pueden responderse preguntas difíciles de una manera segura que aumenten credibilidad?

Algunos puntos de Brad Philipps:

  1. Pausa. Piensa antes de hablar. La pausa refleja a la audiencia que se está tomando muy en serio la respuesta sin que esta sea plana.
  2. Piensa. Si te sientes incapaz de responder a una pregunta concreta, puedes pedir unos minutos antes de responder argumentando que es un tema importante que necesita ser deliberado.
  3. Recapacita. Puedes pedir que te repitan la pregunta para asegurarte que la has entendido correctamente para elaborar una respuesta diseñada a  las expectativas de la  audiencia.
  4. Asegúrate. A veces, saber una respuesta concreta no es tan importante como dar una respuesta general, siempre buscando el positivismo en la argumentación.

Según el autor,  no hay que descartar nunca consejos de los expertos en comunicación pero siempre hay que estar seguro de que aquello que tú mismo sabes de ti, otros simplemente lo desconocen.

 

Cristina Rubio

Cristina Rubio

Consultora senior / Agencia comma

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