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Tiempo de elecciones, de debates, de entrevistas, eventos, mítines, participaciones en medios y tiempo, mucho tiempo para analizar las intervenciones de los políticos del panorama nacional desde un punto de vista comunicativo. Ese es el objetivo al fin y al cabo de sus campañas, transmitir los mensajes bajo una consolidada estrategia de comunicación para lograr el alcance deseado. A veces no es fácil. La presión mediática, y más en estas semanas previas a las elecciones, es más fuerte que nunca. Las buenas acciones se ven eclipsadas por los fallos, que se intensifican bastante más. Saber comunicar, en todos los sentidos, es clave y el cuidado de la comunicación no verbal imprescindible.

En este post dejaremos un poco de lado el contenido para centrarnos en el continente. En varias ocasiones en Silvia Albert in company hemos dejado claro que todo comunica. Y cuando hablamos de comunicación política, ese “todo” se multiplica exponencialmente. Aquí, el control de la comunicación no verbal es una disciplina que hay que llevar al extremo si queremos estar bien posicionados como buenos oradores. Gestos, lenguaje corporal, expresión facial, contacto visual, el tono, la postura, la conducta, el estilismo… son algunos de los rasgos que más se analizan después de las participaciones de los políticos en diferentes actos. La intervención puede haberse preparado en profundidad con el apoyo del gabinete asesor, pero si falla la forma de transmitirlo, su intervención se depreciará.

La comunicación no verbal está en boga, especialmente a raíz de la proliferación de nuevos partidos políticos, con menos experiencia en el campo de los medios pero con un conocimiento más profundo de ellos. Estaba claro, como por ejemplo, que el debate entre Albert Rivera y Pablo Iglesias iba a tener mucha trascendencia, y no defraudó, fue trending topic en Twitter. No asistimos a un debate al uso; no había temas pactados, ni tiempos de intervención, ni turnos. Se trataba de convencer a la audiencia y por ello los candidatos no escatimaron en mostrar todas sus cualidades comunicativas: verbales y no verbales. La ocasión lo merecía. Según los expertos en comunicación política, Rivera ganó el primer cara a cara con el líder de Podemos, dominando el espacio y mostrándose más convincente y seguro que Pablo Iglesias.

Sin embargo, no pensemos que estamos ante nada nuevo. Ningún asesor ha creado una fórmula distinta a la que ya se refirió Pericles al hablar del principal arma política de la Atenas democrática: la palabra, que se basaba a su vez en dos conceptos, la oratoria, entendida como la forma de hablar con elocuencia, claridad y elegancia y la retórica, que es la eficacia en la persuasión. En la actualidad, seguiremos siendo espectadores de una liga cuyo partido final se resolverá el 20 de diciembre.

Cristina Rubio

Cristina Rubio

Consultora senior / Agencia comma

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