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El periodismo y la comunicación deben de ponerse en valor. Es innegable que, durante la última década, prácticamente todas las profesiones (a excepción de las nuevas que van surgiendo) se han deteriorado de un modo u otro, ya sea económicamente, perdiendo prestigio, o incluso en el caso de algunos oficios casi desapareciendo. En este sentido, el periodismo y la comunicación no han sido la excepción, sino todo lo contrario.

Durante estos años, nuestra profesión ha entrado en una espiral de decadencia, hasta el punto de que en la actualidad lamentablemente algunos compañeros trabajan gratis. Un hecho casi impensable en otras profesiones, excepto en el caso de las personas que prestan ayuda desinteresada a quienes no pueden abonar sus servicios. Salvo estos últimos casos, ¿alguien se plantea que un médico no cobre por atender a sus pacientes? ¿o que un abogado no perciba su correspondiente minuta?, ¿o que un arquitecto ceda desinteresadamente los planos de un edificio que acaba de diseñar? No, nadie se lo plantea. Es más, en el caso de los abogados, por ejemplo, cobran por cada una de las horas en las que está trabajando en el caso y no sólo por las que está en los juzgados.

Pues en el periodismo y la comunicación sucede todo lo contrario. Las redacciones están plagadas de personas que cobran poco y por menos horas de las que trabajan (mención aparte merecen los becarios). Y eso las que cobran. Porque todos conocemos compañeros que escriben artículos de opinión gratis para seguir firmando y no quedarse fuera de juego.

En comunicación se da otra tendencia. Y es la de que, pese a que se contratan servicios de asesoramiento, PR y comunicación, a veces no se comprende y se valora completamente la labor que realizamos. Detrás de cada propuesta, estrategia o plan de comunicación hay mucho trabajo detrás. Al igual que en las relaciones con los medios. Un trabajo que no se ve, pero que se hace y que se debe valorar.

Esta simplemente es la parte económica, pero respecto a la del prestigio se podría escribir otro post. Como sucede con el fútbol, parece que de periodismo y comunicación todos sabemos y podemos opinar. Quiero decir, todos menos nosotros, los que nos dedicamos a esto…

Cierto es que la situación económica ha tenido gran parte de culpa de la devaluación monetaria de la profesión, pero no de la segunda. Y en ambos casos, creo que ha llegado el momento de empezar revertirlas. Pero es algo que tenemos que empezar desde dentro, desde la profesión, aprendiendo de nuevo a respetarnos nosotros mismos y a ponernos en valor. Este es el primer paso para que desde fuera también se haga. Así que ahí lanzo uno de mis deseos para este 2019 que ahora comienza: que nos pongamos en valor. ¡Feliz Año Nuevo!

 

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