La irrupción del coronavirus en nuestras vidas ha provocado que muchos de los planes que dábamos por hecho tengan ahora por delante un futuro incierto y sombrío. Si nos referimos al siempre precario negocio de la prensa, la pandemia representa un torpedo en una línea de flotación de unas las actividades que empezaba a ser especialmente lucrativa para el sector: la organización de eventos. Si bien es cierto que muchos de estos “desayunos de trabajo” o conferencias se han reinventado en el formato webinar, el mundo virtual también tiene sus limitaciones y nada es como antes. A esto se añade la crisis económica, que se combina con una enorme incertidumbre sobre qué puede suceder a partir de ahora. Y, precisamente, la incertidumbre es uno de los elementos que más negativamente afectan a los presupuestos publicitarios de las empresas y que, lógicamente, repercute en la prensa. En resumen, de nuevo a los medios de comunicación les toca sufrir cuando el diluvio cae sobre la economía.

En medio de esta tormenta perfecta, los periódicos españoles han decidido aventurarse hacia un nuevo modelo de negocio, en realidad, un viejo conocido, los muros de pago. La emergencia económica y sanitaria han multiplicado la demanda de información y la proliferación de bulos, noticias falsas y la extrema (en ocasiones muy virulenta) polarización que se ha extendido por las redes sociales ha beneficiado a los medios como la fuente más fiable para estar al tanto de lo que de verdad está pasando. La prensa ha decidido intentar, una vez más monetizar, el tráfico en la red. Cada vez más, los usuarios que naveguen buscando información en la prensa gritarán “¡muro a la vista!”.

Los muros de pago en los periódicos españoles ya existen desde hace bastante tiempo, pero la gran prensa no había vuelto a tomarse en serio esta posibilidad tras las fallidas experiencias previas. Los periódicos confían en que ésta sea la definitiva, pero ¿funcionará? La apuesta casi simultánea por este modelo por parte de grandes medios de comunicación como El País o El Confidencial, que se suma a la que ya practicaban firmas como Unidad Editorial, con cabeceras como El Mundo o Expansión, parece hablar de un cambio de paradigma. No en vano, nuestro compañero Daniel Larena explicó recientemente en un magnífico post que estamos ante la generación que paga por el contenido on-line.

Hace no demasiado tiempo se veía como un capricho (e incluso un símbolo de estatus) pagar por ver la televisión. Hoy la suscripción a plataformas de entretenimiento prácticamente se ha universalizado en nuestro país. En medio de la pandemia, nos adentramos en lo que el experto y fundador de la compañía de transformación digital Zuora, Tien Tzuo, definió como Economía de la Suscripción, un nuevo modelo basado fundamentalmente en pagar por tener acceso a un servicio concreto, en lugar de en la propiedad. Así que la nueva tendencia de la prensa encaja con los nuevos tiempos; en teoría, los modelos de pago en sus distintas modalidades deberían funcionar. Pero, como se suele decir, del dicho al hecho siempre hay un buen trecho. En la agencia comma hemos querido saber qué opinan los propios interesados, los periodistas, sobre la viabilidad de los muros en un país que se acostumbrado a consultar gratis los periódicos.

Y la visión general es abrumadoramente favorable, aunque con muchos matices y un alto grado de escepticismo sobre las posibilidades de éxito. “Era tan necesario como inevitable”, nos explica el redactor jefe de uno de los principales periódicos nacionales. “El modelo exclusivo basado en la publicidad está agotándose. Es una evolución natural, ya con los paywalls implantados en todo el mundo anglo y con las caídas de publicidad online”, confirma un veterano redactor de un periódico económico.

Como periodista creo que debería ser así; pagar por un servicio que te dan”, señala una redactora freelance que colabora con varios medios. “Pero me pongo en la otra parte y también lo entiendo. Ahora cuando entro en informaciones de El País o Expansión y me piden que me suscriba para seguir leyendo, me enfado”, matiza inmediatamente, añadiendo lo que es una de las grandes dificultades para el éxito de esta empresa: “En España es difícil implementar ese sistema, pero ¿quién nos iba a decir el año pasado que íbamos a tener que llevar mascarilla y afrontar ese gasto extra?”

¿Una cuestión de precio?

Algunos de los periodistas que consideran necesario el muro de pago “porque si no, el negocio de los medios de comunicación es insostenible y los sueldos de los periodistas no se pueden sufragar”, advierten también de que quizá algunas tarifas “son excesivas”.

“Creo que es el modelo adecuado, con un muro poroso freemium que ofrece algunas noticias gratis y luego el pago; es el modelo que mejor funciona vs el cierre total del acceso, que considero un completo error” valora el redactor jefe de un medio que exclusivamente digital. “En general, creo que la clave más allá de la calidad del contenido es el modo de pago. Veo necesario implementar modelos de suscripción global estilo Netflix, Kindle Unlimited y Spotify que agrupen varios medios y paguen por consumo. A falta de que llegue esto, la principal carencia que veo son los micropagos (1 día, 1 noticia en lugar de una suscripción anual o mensual) y sobre todo la facilidad de pago (que sea algo inmediato y permita el lector compre rápidamente un contenido en segundos”, subraya este periodista, que lanza un aviso a navegantes: “Creo que los casos de éxito de marcas globales como Bloomberg, Wall Street Journal, New York Times o The Economist no son aplicables por el momento al mercado en España, aunque si lo podrían ser para marcas en español contando con Latinoamérica. Es una cuestión de volumen potencial de lectores”.

Frente a visiones, el director adjunto de otro medio digital expone: “Hay que poner en valor lo que te proporciona la prensa. Los periodistas nunca hemos sabido ponernos en valor, y frente a los que me dicen que las suscripciones son muy caras, yo les contesto que, por el mismo precio que antes tenías un periódico [asumiendo que se comprara todos los días en el quiosco, otro animal en peligro de extinción], ahora puedes leer hasta cuatro, además del acceso a la hemeroteca, que es de un valor incalculable”.

Lectores mucho más selectivos

En cuanto han empezado a generalizarse los muros de pago, ha surgido la duda de si esta tendencia desembocará en una pérdida generalizada de influencia por parte de los medios. “Creo que no; creo que lo que quedará es una división entre los medios de comunicación que son de prestigio, que le interesan a la gente y tienen influencia de verdad y los que son meros agregadores de noticias”, recalca un periodista.

Se acabarán los clicbaits falsos”, vaticina otro redactor, que completa: “Lo cierto es que hará que los lectores sean mucho más selectivos. Los líderes en sus respectivos segmentos serán los que lo tengan más fácil, en teoría”.

En todo caso, los periodistas consultados señalan que la clave del éxito está en la calidad del producto. Así lo explicaba con sencillez una periodista especializada en información financiera: “Lo complicado será que la gente pague. Cuando le has dado gratis algo toda la vida… pues lo de cobrar va a costar. Los medios van a tener que dar un producto de mucha calidad y con un valor diferencial. Si no, nadie va a querer pagar… Ya lo decía en la película Front Page, la esencia de los medios de comunicación no es la rentabilidad, es el servicio a la sociedad… Y hemos llegado a un punto en que ambas cosas son realmente difíciles por no tener clara ninguna de las dos”.  La gran crisis financiera que comenzó en 2008 mandó a muchos periodistas a la calle. En esa ocasión, muchos pudieron reengancharse gracias a la eclosión de nuevos medios online, con gastos mucho más ajustados que los tradicionales periódicos y sus costosas rotativas. Sin embargo, llega hoy un nuevo desafío para todos y lo vuelve a hacer en medio de una crisis económica.

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Fernando Martínez Badás

Fernando Martínez Badás

Consultor senior

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