Las semanas previas a las vacaciones de verano suelen concentrar el mayor volumen de actividad del año en muchas profesiones. La comunicación no es una excepción. La presión por el cierre del primer semestre suele transformarse en picos de trabajo que muchas veces pueden pasar factura a nivel mental, emocional e incluso físico.

Aquí van algunos consejos para no perder la calma y sobrevivir con los chackras intactos al sprint pre veraniego:

Utiliza herramientas para planificar las actividades y el tiempo. En la agencia hemos hablado en varias ocasiones de herramientas y apps para planificar el trabajo. Como comentamos en una ocasión, organizarse y establecer correctamente las prioridades es básico para que lo urgente no eclipse a lo importante.

Hacer pequeñas pausas cada 2 o 3 horas. Este consejo está muy trillado, pero es porque realmente es necesario. Aunque se esté sobrepasado de trabajo, parar unos minutos, levantarse de la silla y dar un pequeño paseo o asomarse a la ventana puede ayudar a calmar y reenfocar la mente.

Respirar y hacer ejercicios de relajación o meditación. En los últimos años conceptos como el mindfulness copan los lanzamientos literarios y provocan un número ingente de artículos y portadas de revistas. Cada vez más estudios hablan de las ventajas de meditar en el trabajo, alegando que con 10 o 15 minutos en total sería suficiente para sentir sus beneficios, entre los que figuran el control del estrés o la mejora de la concentración y la productividad.

No descuidar la actividad física. El primer damnificado de la falta de tiempo suele ser uno mismo y, sobre todo, nuestro cuerpo. No hace falta dedicar dos horas diarias al gimnasio, sobre todo si no disponemos de ellas. Dedicar unos minutos al día a hacer alguna actividad que nos motive (ésa es la clave) como caminar, nadar, bailar, correr, hacer yoga o pilates… Eso sí, ojo con la hidratación, que el calor ya aprieta.

Pedir ayuda y echar una mano. Como decían en la mítica película Llamaradas, “si cae uno caemos todos”. Comparte las penas y las alegrías con tus compañeros. En el peor de los casos, engordareis juntos el anecdotario de la relación con el cliente y acabaréis publicando un libro.

Desconectar y disfrutar del ocio. Aunque tengamos poco tiempo libre, es importante aprovecharlo bien y no estar tan pegado al móvil. Haz algún plan que te haga ilusión, ya sea solo, con amigos o familia. Disfruta de todas las opciones que te ofrece tu ciudad o pueblo. Por ejemplo, si vives en Madrid, la oferta de conciertos, mercados, ferias, exposiciones e incluso “playas” es muy amplia.

Consumir alimentos ricos en triptófano. Existen alimentos como el chocolate negro, los garbanzos, las nueces o el jamón serrano que son ricos en triptófano, un aminoácido esencial a partir del cual se sintetiza la serotonina, el neurotransmisor de la “felicidad”, que produce una sensación de bienestar y relajación. Es decir, que elegirlos puede ayudar a mantener alta la moral.

Recordar que todo pasa y todo llega. Y las vacaciones no son una excepción a esta norma. ¡Ánimo y a por ellas, que ya están a la vuelta de la esquina!

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