Aprobar cada tuit por 6 personas antes de publicarse; fotocopiar una página web porque el presidente no usa ordenador; cerrar un blog a comentarios; negarse a responder a una pregunta en Facebook; asombrarse porque un periodista cambia el titular de tu nota de prensa; estar convencido de que el dinero te hace desaparecer de Google… Sí, este es también nuestro día a día. En el tiempo del transmedia, del storytelling, del unbundling marketing, cocreación, del marketing de contenidos, marketing social, del periodismo de marca… convivimos con situaciones casi dantescas por no decir un tanto primitivas que nos obliga a ser más pacientes, didácticos y flexibles que nunca.

Los que estamos inmersos diariamente en el mundo de las nuevas tendencias comunicativas creemos que todo el campo es orégano, que todos hablamos el mismo lenguaje. Pero nada más lejos de la realidad. A la empresa y, a sus profesionales, les queda todavía mucho camino por recorrer en el transformado mundo comunicativo. La empresa no termina de entender que a su cliente ya no le gustan únicamente los platos de cuchara. Que ahora prefiere la cocina de fusión.

Me sorprendía recientemente un informe elaborado por Estudio de Comunicación y Cinco Días Web o papel, enemigos o aliados, en el que se preguntaba a los más altos ejecutivos de las empresas del Ibex cuál era su opinión sobre el futuro de la prensa papel y las conclusiones eran devastadoras. Resumiendo, son conscientes de que la prensa papel desaparece pero ellos confían menos en los medios online. Así es nuestro día a día.

Quejas continúas de potenciales clientes que te buscan porque tienen poca presencia medios en papel pero mucha “morralla” en los medios online. Para ellos, prensa, sólo la de papel, y mejor al peso. Ningún sentido hablarles de que han sido Trending Topic; mueren por una página en el salmón. Ante la pregunta de cuáles son los 3 diarios de información general más leídos en nuestro país a muchos ni se les pasa por la cabeza citar a El Confidencial, a pesar de que muchos de ellos lo leen a diario, el primero.

Mientras tanto, a los profesionales de la comunicación nos toca lidiar con esa estrambótica situación en la que las corrientes van por un lado y tu cliente, por otro, anclado en miedos antiguos, crisis vividas que nunca serán las mismas y seguros de que si no hablan, el silencio será absoluto. Olvidan que la realidad va por otro lado y una cosa es que tú no digas nada y otra, muy diferente, que no estén hablando de ti. ¿Valdría aquí lo de ‘ojos que no ven…’? Todo depende del precio.

Silvia Albert

Silvia Albert

Directora general / Agencia comma

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