Empresas y marcas se conciben cada vez menos como esas compañías anónimas, inaccesibles, detrás de las que se esconde una “fría” estrategia de comunicación. Ahora las empresas son (o intentan ser) más cercanas, nos cuentan historiales reales con las que sentirnos identificados tras su puesta en práctica del storytelling. Buscan crear sensaciones, emocionarnos… Y se valen de las redes sociales para difundir sus mensajes y llegarnos al corazón.

Para el cliente, las redes sociales les permiten mantener comunicaciones directas con las marcas. Pero éstas deben ir más allá. ¿Qué comunicar y cómo llegar al público objetivo? En un mundo cambiante como el actual, hay que innovar. Teniendo en cuenta que todos nos hemos vuelto más humanos en estos tiempos,  los clientes queremos conocer historias, sentirnos identificados con casos particulares; y las marcas deben saber empatizar con su audiencia (o clientes) participando incluso de la actualidad, proyectando tanto sentimientos de rabia como de felicidad al respecto. Entonces, ahora, comunicar emocionalmente a través de una historia única y “real”, es mucho más eficiente que la pura transmisión de información. Por ésto, hay que potenciar la narrativa transmedia.

Los clientes necesitan historias reales

Puedo ser sentimental pero, a pesar de la cantidad de posibilidades de elegir estrategias, haya marcas que intenten llegarnos al corazoncito, que lo trabajan para no limitarse únicamente a una estrategia de marketing, que construyen un auténtico “boom” de branding emocional.  No me vale que una marca me aburra con sus productos de “cinco estrellas” en su web, en su publicidad, en sus redes sociales… Necesito creer y confiar a la hora de elegir un producto o servicio. Igual que yo, muchos van a indagar en la marca para saber qué vínculo ha establecido con sus clientes, qué imagen de marca ha generado, qué sentimiento produce. Hoy en día se opina en redes sociales sobre casi todas las marcas, tengan éstas perfiles oficiales o no.

Dos buenos ejemplos recientes de storytelling son “los polémicos” spots de La Lotería de Navidad y el de #HazteExtranjero de Campofrío. Sin entrar en conflictos, aunque te invito a dejarme un comentario con tu opinión, te diré que jamás había comprado Lotería de Navidad hasta este año, y que no soy mucho de embutidos… Sin embargo, estas navidades ¡me he dado alguna que otra licencia! Centrándome en el segundo ejemplo, pienso llevaron a cabo una impecable estrategia de marketing a través de las emociones, dándonos donde actualmente más “nos duele”: la emigración en busca de empleo; si a la añoranza del teneros que ir de “casa” le añadimos nuestras arraigadas costumbres, y el tapeo “tipical spanish“, combinándolo con una buena campaña en social media a través del irónico hashtag #HazteExtranjero, la campaña – con sentimiento- está servida.

El lado humano de las marcas

El storytelling no deja de ser una estrategia de marketing pero con un fondo más humano, trasladando a un segundo plano la frialdad final de vender (aunque, obviamente éste es el objetivo). Ahora más que nunca es cuando el marketing quiere anticiparse a las necesidades de los consumidores, basándose en experiencias y emociones reales. Todo este proceso no es nada sencillo, requiere de mucho análisis de la audiencia, conocer bien nuestros objetivos y tener una estrategia de comunicación online – coherente con la offline- bien definida. Por esto es importante contar con profesionales que nos asesoren y guíen por el buen camino. ¡Todos los profesionales del mundo de la comunicación hemos de ponernos en marcha!

Tenemos que inspirarnos, innovar, cambiar el modo de comunicar. ¿Te animas a contar historias?

Silvia Albert

Silvia Albert

Directora general / Agencia comma

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