Mientras sigue la pregunta en el aire, es importante tener presente que aún no hay quorum para identificar a un influencer y su “poder” -entre comillas- en comunicación. Hay quien aún sigue analizando cómo actúan y cómo acercarse a ellos; otros los tratan pero ni se plantean cómo hacerlo; y están los que todavía no saben ni por dónde empezar. En el otro lado están los propios influencers. Los serios, los menos serios, los que se han hecho por el camino, los jetas… Y es que de esto, como en botica, hay de todo.

Hace unas semanas estuve en la presentación de la ‘Guía para trabajar con influencers. Fórmulas para tener una relación eficaz’ de Adecec, un trabajo colaborativo de diversas agencias de comunicación, entre ellas Silvia Albert in company. En ella se refleja el recorrido por el que debe pasar una agencia de comunicación para tratar con influenciadores.

Pero más allá del documento –al que se puede acceder desde la web de Adecec–, lo que más me gustó fue la puesta en escena de los propios influencers invitados que contaron sus mejores y peores experiencias en su relación con las marcas.

De lo que no ya no hay duda es de que ser influencer es un nuevo trabajo. De hecho, los hay que se lo toman tan en serio que se dedican a ello en exclusiva. Es el caso de  Tutti Márquez, periodista sevillana con mucha gracia, que dejó los programas de la tele para prescribir lo que le piden las marcas. “Empezó como un hobby pero hoy es mi trabajo, ¡y trabajo mucho!”. 

Por eso no entiende que haya empresas que pretenden que haga su trabajo gratis. Como tampoco entiende que cualquiera con muchos seguidores sea un considerado influencer. “Comprar seguidores puede cualquiera, mantener la conversación con ellos no lo hacen tantos”, protestó.

 

“Profesionalizar el trabajo de los influencers beneficiará, a la larga, su relación con la marca y su credibilidad de cara a los usuarios”

 

Al hilo del mismo tema, el cómico y monologuista Álvaro Velasco arrancó las risas de la audiencia al comparar a las empresas que solo miran el número de followers con llegar a Marruecos y que te ofrezcan camellos por tu novia.

También estuvieron presentes Mauro Fuentes, Sara Amata, y Carolina y Juan de @clipset aportando sus vivencias deinfluenciadores más o menos profesionales. Todos ellos coincidieron en aspectos que, por obvios, parece que no se cumplen al tratar con influencer:

  • Antes de contactarles hay que saber quién son y a qué se dedican (fundamental),
  • Hay que ofrecerles una experiencia única o exclusiva (les encanta ser los primeros que… siempre que haya un qué –abstenerse los vendedores de humo–),
  • Y no hay que intentar jugársela. Hay que tratarles con cariño, ser serios, formalizar la relación y, a ser posible, que sea a largo plazo.

“Los influencer que no quieren esto ni lo esperan, es que no lo son”. Así de tajante se mostró Garbiñe Abasolo, fundadora de Thinketers, una agencia que se ha especializado en mediar entre marcas e influenciadores.Profesionalizacion_influencers

 

Garbiñe reivindicó con vehemencia la profesionalización de los influencers. Pidió que se hagan contratos, que se formalicen las contrataciones y que, tanto compañías como prescriptores, tengan sus propios objetivos y estrategias. “Los blogueros y los influencers han crecido como la espuma y hay que poner un poquito de orden”, dijo.

Personalmente estoy muy de acuerdo con ella. Tecnologías + redes sociales hacen que sea muy fácil acceder a un público y considerarse incluencer pero… ¿Queremos a cualquiera para prescribir nuestra marca, o preferimos a un profesional con el que nos vincule un contrato? ¿Buscamos cualquier influenciador que llegue a todo el mundo, o preferimos tener al más adecuado y comprometido con nuestra marca?

 

Mónica Bernardo

Mónica Bernardo

Consultora senior / Social media / Agencia comma

2 Comments

  • Cuca Olveira dice:

    Me ha encantado el artículo y sobre todo me ha transmitido energía y motivación para seguir trabajando mi proyecto.

    Es cierto que para muchos ser blogger es nuestra profesión y por eso resulta un insulto o burla cuando te piden hacer colaboraciones gratuítas por ejemplo, a cambio de un producto. Las marcas o tiendas deberían darse cuenta que las personas que aceptan regalos por publicar no se dedican a ello, porque cualquier persona que trabaje horas y horas en algo no acepta a cambio de tanto esfuerzo un regalo, sino una remuneración, como cualquier otro trabajo. Es una pena que muy pocos valoren a los profesionales que hay detrás de una galería de instagram trabajada, de la interactuación con los seguidores, de una continuidad de trabajo, de un movimiento constante para entretener a los lectores, de estar activo cada día, de una calidad de imagen, de una edición de texto trabajada y escrita con sentido e historia, etcetc

    Ya no me extiendo más, pero como dije en una charla que di en Barcelona…Tan sólo llevo dos años dedicandome a mi pasión… He dejado atrás el mundo jurídico para volcarme en mi proyecto…el ¿Cómo has llegado hasta aquí? Durmiendo poco y trabajando mucho, pero sobre todo manteniendo viva la ilusión y las ganas infinitas de seguir luchando por Cuca Olveira.

    Un abrazo

    • Mónica M. Bernardo dice:

      Muchas gracias por tu comentario Cuca. Estoy completamente de acuerdo en que hay que valorar el trabajo de todo el mundo en su justa medida, no como un hobby, si no lo es. El boom de las redes sociales ha hecho que todo el mundo pueda llegar a mucha gente, y que haya quien sin dedicarse a ello se ha centrado en conseguir dinero o regalo fácil. Por eso, precisamente, se habla de profesionalizar la figura de los influencers.

      Muchísima suerte con tu proyecto. El trabajo bien hecho asociado a pasión es garantía de éxito. Un saludo y mil gracias por seguirnos.

Leave a Reply