En la actualidad es absolutamente obligatorio que el periodista tenga una buena identidad digital, a través de la utilización y dominio de las redes sociales y de la difusión de sus propios contenidos. Las oportunidades que se nos presentan en esta era digital, con la inmediatez por bandera, son únicas. En este contexto, en el que la mayoría de los ciudadanos utilizamos las redes sociales, en el que todos tenemos móviles con Internet, en el que nacen infinitos blogs y nuevos medios, aparece una nueva figura: los “periodistas ciudadanos”; ciudadanos que se consideran a sí mismos periodistas porque narran a través de las redes sociales lo que ven.

Y no hay nada más lejos de la realidad: una cosa es el periodismo y otra “periodismo ciudadano. El periodista profesional debe marcar la diferencia con el “periodista ciudadano” aportando valor. Los periodistas profesionales tienen, o deberían tener, acceso a un mayor volumen de fuentes que el ciudadano de a pie que, generalmente se limita a difundir información a través de las redes sociales sin haber investigado de forma exhaustiva, e incluso, sin haber contrastado todos los datos posibles.

A principios de marzo, varios expertos participaron en la segunda jornada del IV Congreso Iberoamericano de Redes Sociales “iRedes”. Todos coincidieron en la necesidad de diferenciar el “periodismo ciudadano” del periodismo profesional. Y no podría estar más de acuerdo con ellos.

En este sentido, la mayoría insistió en los riesgos de que el trabajo de los medios de comunicación se base solamente en lo que aparece en las redes sociales. Ya que lo que deben hacer los periodistas es ir al lugar donde se está produciendo la noticia, buscarla, aunque sea más costoso económicamente para los medios de comunicación.

Además, el hecho de escribir y publicar comentarios y opiniones en soportes 2.0 no convierte a los ciudadanos en periodistas.  Ser ciudadano es algo que incumbe sin más a todos y cada uno como personas. Mientras que para ser periodista se necesita una formación profesional muy concreta y específica dentro del ámbito de la comunicación pública.

El “periodismo ciudadano”, que realizan probablemente personas que desean contribuir al bien común, no debe considerarse como un trabajo profesional en sí mismo. Aunque, podría describirse como una forma de cooperación ocasional que puede aportar valor al trabajo de los profesionales del periodismo. Digamos que “un periodista ciudadano” se trata de una fuente  más de información, que luego el periodista profesional debe contrastar y verificar.

Así piensa Ramón Lobo, periodista y ganador del premio individual de esta edición de iRedes, quien defendió que: “El periodismo ciudadano puede y debe ser una fuente de información para el periodista profesional, pero que éste último tiene la obligación de comprobar su veracidad, así como de jerarquizar la información que recibe.”

Por su parte, la vicepresidenta editorial de Yahoo Europa, Oriente Medio y África, Noelia Fernández, afirmó que: “El reto actual para los periodistas es contar con la fuente de información ciudadana que suponen las redes sociales pero filtrar esa información, contrastarla y ponerla en contexto”.

Para emprender en el campo del periodismo, como en el de la comunicación, es básico que nos adaptemos al mundo digital y a las nuevas maneras de ejercer la profesión, además de conocer las herramientas que nos han brindado las nuevas tecnologías y dominar las redes sociales. Sin embargo, no todo aquel que lo hace se transforma por arte de magia en periodista.

Los avances tecnológicos han cambiado el perfil profesional del periodista, pero, esto no significa que la esencia del periodismo haya cambiado. Su esencia sigue siendo la misma, solo que ahora es imprescindible que los periodistas se adapten a las nuevas tecnologías. Como señaló mi compañera Begoña en su último post, sobre el social media y las agencias, los periodistas y los profesionales de la comunicación debemos estar donde tengamos un valor que aportar, sin dejar de lado los nuevos canales.

Hoy parece que todo el mundo puede ser periodista y no es así. Por ello, el periodista profesional debe luchar para que se ponga en valor su trabajo de una vez por todas. Para marcar la diferencia, el periodista profesional debe salir a la calle a buscar la noticia, identificar sus propias fuentes y contrastarlas,  y verificar siempre la información. A partir de aquí, deberá ser capaz de elaborar una noticia  enriquecida y de calidad, que aporte valor añadido y así, en última instancia, merecerá la pena pagar por ella.

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Carlos Balaguer

Carlos Balaguer

Consultor / Agencia comma

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