La economía circular es una idea con cerca de 50 años de vida, pero es hoy cuando por fin parece que ha llegado su momento. ¿Por qué ahora? Para entenderlo hay que remontarse a casi un siglo atrás. 

Un poco de historia para entender la economía circular

Desde que en los años treinta del siglo XX se empezó a popularizar el PIB como la medida universal de la prosperidad, el mundo ha vivido obsesionado por el crecimiento. El PIB trascendió su propio carácter métrico y se convirtió en un fin en sí mismo: nada tiene más valor que el eterno crecimiento ascendente. 

  • El economista W. W. Rostow lo definió muy bien en 1960 en su controvertida obra The Stages of Economic Growth; a non-communist manifesto. El entonces asesor de Kennedy lo tenía claro: El avión de la prosperidad había despegado y volaba alto en los eternos cielos del consumo de masas.
  • Pero como la economista Kate Raworth puso de manifiesto al concebir la “economía del doughnut (donut)”, este avión no está ideado para aterrizar, sino para permanecer por siempre en un interminable viaje al país de Nunca Jamás. Este incansable vuelo lineal ha ido acumulando desequilibrios durante décadas. El ronroneo de los motores ha sido un aviso constante tan audible que era imposible negarlo, pero que no se ha tomado en serio hasta que la nave del crecimiento eterno se estrelló de bruces contra el Covid-19.

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La economía circular se inspira en la naturaleza

Ha sido necesaria una pandemia de proporciones bíblicas para reconocer lo que ya sabíamos: que otro mundo es posible. La economía no tiene por qué ser un modelo de producir, usar y tirar, utilizando para ello enormes recursos naturales. 

Más allá de los efectos devastadores en la salud del planeta y de sus habitantes, muchos de los ingentes recursos empleados en mantener en marcha la cadena de producción se están agotando

La estrategia lineal tiene pues fecha de caducidad y no seguirá funcionando en el futuro. La economía circular toma su inspiración de la naturaleza y los seres vivos, donde todo es aprovechado y no hay residuos. 

La crisis sanitaria mundial ha tenido consecuencias terribles. Pero ha abierto una puerta que, en otras circunstancias habría permanecido cerrada. En muchos países está teniendo un nuevo comienzo, un reset que se está aprovechando para cambiar hacia un modelo de economía sostenible, como lo evidencia el plan Next Generation de la UE.

¿Qué características definen a la economía circular? De las 3 a las 4 ‘R’

Precisamente, hablando de las próximas generaciones, hay más buenas noticias para la economía circular, porque va a tener detrás el empuje de la población en edad escolar. No hablamos del fenómeno Greta Thundberg y el activismo medioambiental de la joven sueca. El hecho es que en todas las escuelas de educación primaria se está enseñando a conciencia la filosofía de las tres ‘R’ sobre el que pivota la idea de la economía circular: Reducir, Reutilizar y Reciclar

Ahora que los niños están asumiendo las tres ‘r’, los siguientes son los adultos. A estas tres sencillas reglas, fáciles de entender y cuya idea básica es la de no incurrir en consumos y gastos innecesarios se suma ahora una cuarta, la de Recuperar; es decir, darle una nueva vida a los productos, que termina cerrando el círculo. 

Sobre la cuarta erre, el debate está abierto, pues hay quien prefiere incorporar la acción de Rechazar y hay multitud de ejemplos al respecto, como las campañas contra el uso generalizado de plásticos en los supermercados

Estamos, en suma, ante un reto transversal que implica a toda la sociedad en su conjunto, incluidas las agencias de comunicación, como detalla nuestro compañero Eduardo Ríos en este artículo sobre la RSC, la sostenibilidad y los ODS.

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¿Cómo empezó la economía circular?

Nadie sabe realmente cuándo empezó la economía circular, pero diversos estudios apuntan al arquitecto suizo Walter R. Stahel como el impulsor en los años setenta de las ventajas de modelos circulares, defendiendo la idea de prolongar la vida de los productos: reusar, reparar y actualizar tecnológicamente los bienes y extender luego esta metodología a todos los procesos industriales.

Otro elemento inspirador fue, sin duda, el informe de Naciones Unidas Nuestro Futuro  Común, publicado en 1987 por la Comisión Mundial del Medio Ambiente y el Desarrollo. 

  • Este documento es también conocido como Informe Brundtland, por la presidenta de dicha comisión, la ex primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland. Este extenso y detallado estudio trataba de dar respuesta a la gran incógnita: cómo garantizar el desarrollo económico sin poner en peligro a las generaciones futuras. 
  • El informe Brundtland marca precisamente el punto de partida de la llamada ESG (Environmental, Social and Governance) que es la idea que más tracción ha cogido durante la pandemia en la industria de inversión y que está cristalizando ahora en iniciativas como el nuevo reglamento SFDR de la Comisión Europea, que obliga a las gestoras de fondos de inversión a retratarse públicamente y especificar al detalle cómo de sostenibles son sus productos.

Los ocho principios de la economía circular

En definitiva, una vez que el ideario de la economía circular ha traspasado la frontera de los pioneros entusiastas para penetrar en el terreno de la adopción generalizada, que es la medida del éxito de cualquier iniciativa, la idea de romper con la economía línea se ha asentado sobre ocho grandes principios universalmente reconocidos: 

  • La eco-concepción. Diseñar el ciclo de vida de un producto considerando e integrando los impactos medioambientales en todo el ciclo.
  • Ecología industrial y territorial. Se trata de implementar una organización industrial y territorial de la producción, caracterizada por la gestión optimizada de los stocks.
  • Segundo uso. El equivalente a una especie de segunda oportunidad, al reintroducir en el circuito económico productos que ya no sirven a la finalidad inicial con la fueron creados, pero que ahora pueden tener una aplicación diferente. 
  • Reutilización. En una línea similar, consiste en volver a utilizar algunos de los residuos generados.
  • Reparación. ¿Cuántas veces no nos hemos encontrado con que era más barato comprar un nuevo teléfono móvil que intentar reparar el nuestro estropeado, o incluso con que era directamente imposible arreglarlo? Pues bien, eso va en contra completamente de la filosofía de sostenibilidad.
  • Reciclaje.
  • Aprovechamiento energético de los residuos no reciclables (valorización)
  • Funcionalidad: privilegiar el uso frente a la posesión, la venta de un servicio frente a un bien.

Las ventajas y el gran desafío mental que supone la economía circular

La clave para la viabilidad de los principios de la economía circular es la manera en que están construidos los productos que usamos. 

  • Requiere un cambio radical en los procesos. Es imprescindible que los componentes de estos bienes sean fácilmente desmontables para permitir su reparación, actualización, reutilización con otros fines y su reciclaje. 
  • Esto, que se puede ver como un gran desafío, supone una enorme ventaja, pues las empresas dejarían que tener que partir de cero en sus procesos de fabricación, por ejemplo, en la extracción de las materias primas necesarias, ahorrando muchos costes, que se pueden trasladar a precios más competitivos.

La economía circular como símil de la economía de suscripción

Pero, sin duda, uno de los grandes desafíos que afronta este nuevo modelo inclusivo de prosperidad, es el cambio total de mentalidad que exige en una sociedad acostumbrada a la propiedad para pasar a otra donde el uso y el disfrute de un servicio sea la norma

  • En lugar de poseer un teléfono móvil y luego no saber qué hacer con él cuando ya no lo queremos, el aparato será propiedad del fabricante, al que luego se lo devolveremos cuando finalicemos su uso y así el terminal pueda aportar sus ‘nutrientes’ para el ciclo de la vida. 
  • En este sentido, la revolución introducida por plataformas como Spotify o Netflix puede ayudar mucho a que la sociedad general entienda fácilmente el concepto: la compra de películas o discos de música (incluso su descarga ilegal) empieza a perder sentido cuando se puede acceder a una oferta cuasi infinita de entretenimiento a través de estas plataformas. 
  • Es lo que se llama Economía de la Suscripción, en el que la propiedad pierde el valor totémico que tenía antaño, y que va calando progresivamente.

Ahora, la comunicación será clave en el cumplimiento de estos objetivos y de la aspiración de Naciones Unidas de los ODS, tal y como explicábamos en la agencia en este post sobre el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible  a comienzos de año. 

Plan de Acción de Economía Circular en España

España no se quiere quedar atrás en este movimiento mundial y recientemente el Gobierno ha aprobado el Plan de Acción de Economía Circular, dotado con 1.529 millones de euros, para realizar 116 medidas entre 2021 y 2023 y que se articula en torno a ocho ejes de actuación: 

  • Producción
  • Consumo
  • Gestión de residuos
  • Materias primas secundarias y reutilización del agua
  • Sensibilización y participación
  • investigación
  • innovación y competitividad
  • Empleo y formación. 

Algunos ejemplos prácticos de economía circular

La economía circular es una realidad. El propio Ministerio para la transición ecológica tiene en su web una lista de ejemplos de economía circular, como las alfombras de automóviles y bandejas de los maleteros, fabricadas mayoritariamente a partir de pet (politereflalato de etileno) reciclado y abundan los ejemplos en el sector privado. 

Veamos otros ejemplos:

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La economía circular: un cambio de actitud para buscar el equilibrio y sostenibilidad

La economía circular es, en realidad, fácil de entender. Solo requiere un pequeño cambio de actitud por parte de todos. El Rey León Mufasa se lo explica muy bien a su vástago, el cachorro Simba mientras paseaban por las tierras del reino: “Todo cuanto ves se mantiene en un delicado equilibrio. Como rey, debes comprender ese equilibrio y respetar a todas las criaturas, desde la pequeña hormiga al antílope (…) pues todos estamos conectados en el gran ciclo de la vida




 

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Fernando Martínez Badás

Fernando Martínez Badás

Consultor senior

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