La pandemia que estamos viviendo ha puesto a la comunicación en salud en la portada de los periódicos y en la apertura de noticiarios y programas radiofónicos. Los portavoces sanitarios han tenido que salir ante los medios de comunicación y ante la sociedad a dar explicaciones de asuntos complejos como la virología, las vacunas basadas en ARN o la inmunidad de grupo. Conceptos que han calado entre la población.

Como lectura positiva, los ciudadanos han incrementado sus conocimiento en materia sanitaria y científica y ya no resultan tan raros algunas palabras hasta ahora limitadas a los círculos sanitarios y científicos y a medios de comunicación especializados en estas materias.

Un nuevo panorama que debería hacer reflexionar y evolucionar a empresas e instituciones en relación a sus estrategias de comunicación en salud y a afrontar nuevos retos. Aunque ha habido avances indudables, aún queda mucho camino por recorrer.

Campañas valientes de educación sanitaria

Aprovechar el aumento de los conocimientos sanitarios entre la población debería ser obligado para avanzar en la educación sanitaria y promover proyectos e iniciativas valientes y transparentes. Si algo se ha puesto de relevancia este año ha sido que la salud es la piedra angular de una sociedad económica próspera y sostenible. Por eso, mantener esa buena salud es prioritario frente a cualquier cosa. Lejos de sacar partido a esta ventaja, son muchas las campañas de comunicación que durante 2020 se han vuelto especialmente sensibleras y lacrimógenas apelando a las emociones a flor de piel de una comunidad maltratada por un virus y sus consecuencias en la convivencia, y que solo restan credibilidad.

Implicar al ciudadano en el cuidado de su salud

Es el momento de apostar por campañas de educación sanitaria que sitúen a la persona como parte fundamental del cuidado de su propia salud y hacerle copartícipe de las decisiones en esa materia de forma responsable. Tenemos un buen sistema de salud que debe ser apoyado desde la corresponsabilidad ciudadana y eso se debe transmitir a través de la comunicación. Haciendo una analogía con la famosa frase del presidente Kennedy podríamos decir que: “no se trata de lo que el sistema de salud puede hacer por mi salud sino lo que yo puedo hacer por mi salud colaborando con el sistema sanitario”.

Para lograrlo, es importante darle voz al paciente como parte activa en esa comunicación sanitaria, no contando con él como un colaborador que nos ayude a transmitir el mensaje, sino co-creando el propio mensaje codo con codo. De este modo, mejorará la transparencia de las compañías a la hora de trasladar su mensaje a la sociedad, porque no la tratará como la audiencia a impactar, sino que formará parte de ella y la vinculará con su mensaje. En definitiva, se trata de crear nuevos relatos.

Recuperar la buena imagen de la industria

En el caso de la industria farmacéutica, esta situación le brinda la oportunidad de recuperar su buena imagen y la reputación perdida, siempre desde una comunicación trasparente, coherente y proactiva, sin esquivar su implicación, abriendo nuevos canales para comunicarse directamente con el paciente y con las asociaciones que los integran.

Tecnología en modelos híbridos de comunicación

Otro de los desafíos que plantea este nuevo escenario es la integración de la tecnología y el avance en esa transformación digital que ya es casi debería pertenecer al pasado. Deberíamos pensar en otro modo de trasladar el mensaje sanitario más allá de las interminables videoconferencias y la infodemia a través de las redes sociales. Otros modelos de comunicación híbridos que conjuguen la presencialidad con la conexión digital, que se sirvan de las nuevas tecnologías para transmitir mensajes serios y veraces, en una apuesta por nuevos formatos.

Combatir las ‘fake news’ sin tregua

De hecho, luchar contra las ‘fake news’ en salud es ya inexcusable. Una comunicación tan sensible debería ser enemiga del clic fácil de algunos medios y/o profesionales. Se necesitan otras reglas del juego donde cualquier persona pueda identificar de forma clara y sin la menor duda que la información que está consumiendo está contrastada y cuenta con la aprobación de la comunidad científica. Y para ello se hace imprescindible hacer campañas de comunicación serias que cuenten con un sello común que las identifique y premien su distancia con aquellas que tienen otros fines.

Medir y optimizar en tiempo real

La medición de resultados es otra de las claves para poder conocer el impacto de las campañas para irlas adaptando a lo largo de su desarrollo. Hoy la comunicación es líquida y se debe ir adaptando casi en tiempo real, partiendo de una planificación minuciosa y apoyándose en las nuevas tecnologías.

Desde agencia comma apostamos por afrontar una comunicación valiente, innovadora que busque nuevas formas de llegar a la sociedad, tomándola como una eslabón más de esa comunicación estratégica tan necesaria y animando a la sociedad a contrastar la información y a ser corresponsable con el cuidado de su propia salud. Si quieres apostar por un nuevo modelo de comunicación, ¡contáctanos!

retos de la comunicación en salud en 2021




 

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Mónica Bernardo

Mónica Bernardo

Consultora senior / Social media / Agencia comma

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