Ese es exactamente el tiempo que ha pasado. Diez años desde la primera iniciativa que organizamos de la mano de nuestro think tank wellcomm sobre mujeres y comunicación.

Fue una primera apuesta por empezar a visibilizar el papel y el trabajo de las mujeres en nuestro sector: 100 mujeres con talento para comunicar.

Un año antes, habíamos celebrado un debate (Desayunos con Talento) de la mano de la Asociación de la Prensa de Madrid(APM), cuando se empezó a hablar de los techos de cristal y la conciliación, de la representación de mujeres directivas en medios, agencias y en la dirección de comunicación de las empresas.

En aquellos años, el debate no se centraba tanto en sectores; más era de ámbito general, y necesitábamos empezar a mirarnos en nuestro propio espejo e identificar lugares comunes, experiencias que no queríamos repetir y puntos de mejora urgente en el sector.

Desde entonces se han repetido los informes, estudios, análisis, debates del papel de las mujeres en el sector de la comunicación, un sector mayoritariamente femenino y en el que se vislumbran realidades muy curiosas.

Cuando el 80% de los estudiantes de comunicación en sus variantes más amplias – periodismo, audiovisual, publicidad, marketing- son mujeres, nos encontramos con dos fotos. Una, las mujeres, aún siendo mayoría en las redacciones, es muy, pero que muy difícil encontrarlas en puestos de dirección. No hace tanto, tan solo un año, el diario El País nombraba por primera vez a una mujer como directora del medio: Soledad Gallego Díaz. Se puede contar con los dedos de una mano el número de mujeres directoras de medios en nuestro país. ¿Cuál es la razón?

Al mismo tiempo y dentro del mundo de la comunicación corporativa, nos encontramos también con otras dos fotografías: sigue siendo una realidad que haya muchos más hombres que mujeres en posiciones de dirección de comunicación (y de las pocas que hay, es muy improbable que formen parte del comité de dirección). Sin embargo, la representación femenina que dirige agencias de comunicación es bastante más amplia. Los últimos informes de ADECEC, DIRCOM y LLYC (cuya representación femenina en el comité de dirección no supera, pese a todo, el 21%) muestran que la situación está mejorando lenta pero decididamente.

Estas reivindicaciones no son nuevas. A pesar de que el feminismo se ha convertido en un movimiento mainstream esto es solo el resultado de muchos años de lucha y reivindicaciones en las calles, parlamentos, despachos… y lógicamente en las redacciones, redes sociales y mundo digital.

Nosotras, desde nuestra pequeña ventana de agencia activa, viva, ágil y socialmente despierta, creemos que se debe y se puede seguir haciendo más. Pero el debate no debe estar ya únicamente en círculos de mujeres comunicadoras. Los profesionales del sector, curtidos en el afán de ampliar los horizontes ajenos, debemos ampliar el nuestro propio.

Estamos ante una nueva década, y hace falta insistir en cambiar el relato de la comunicación y del periodismo en nuestro país, a través de iniciativas como Editatona, un esfuerzo por visibilizar a las mujeres en la Wikipedia y en proyectos wikimedia; o exigiendo a nuestros compañeros de profesión que no acudan o se levanten de aquellas mesas, debates, eventos, etc. en los que no haya una representación adecuada de mujeres. Seguro que somos capaces de identificar otras muchas posibilidades de mejora para que el sector de la comunicación sitúe a las mujeres en el lugar que nos corresponde. ¿Cuál es la tuya?




 

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Silvia Albert

Silvia Albert

Directora general / Agencia comma

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