El control de los ‘influencers’ en las RRSS, consejos de ‘trading’ para los inversores minoristas y libertad de expresión

Noemí Jansana

Dos años después del fenómeno Gamestop, la industria de la inversión postpandemia sigue a vueltas con el empoderamiento de los inversores minoristas. Desde 2020 fuimos testigos del auge de una estirpe de operadores provistos de tiempo, apps de trading sumamente accesibles desde cualquier dispositivo con conexión a Internet, mercados 24/7 -como el de los criptoactivos- y liquidez a espuertas, por obra y gracia de los estímulos sin fin de los bancos centrales.

Este actor de los mercados contaba, además, con un aliado excepcional: los canales sociales, que permitieron a los inversores particulares comunicarse, organizarse y lanzar inversiones conjuntas, arrancando miles de millones de dólares de las cuentas de resultados de gigantes de los fondos de cobertura de Wall Street.

Los cambios provocados por los inversores minoristas

Los players del sector tratan de dirimir si este fenómeno quedará como una moda pasajera o se consolidará el hipotético nuevo paradigma, pese a que el contexto de inversión actual es diametralmente opuesto al de los años de la pandemia del Covid-19. Sea cual sea el resultado, ha quedado claro que los minoristas han provocado cambios irreversibles.

Uno de ellos es la intervención de los supervisores de los mercados de todo el mundo en los contenidos de las redes sociales (RRSS) y su voluntad de disciplinar y atar corto a los llamados influencers. Un hecho inédito con el que han traspasado la línea roja que supone cualquier injerencia en la libertad de expresión.

Los inversores minoristas pierden dinero

Obviamente, a los reguladores debe presuponérseles buena fe. Igual de obvio es que en sus avisos y peticiones de información a presuntos gurús financieros de las RRSS -hasta la fecha no han pasado a la acción en España- han actuado movidos por la misión de proteger a los pequeños inversores, dada la velocidad con la que queman sus carteras.

Sin embargo, el dato de inversores minoristas que se hallan en pérdidas es público desde el 1 de agosto de 2018, cuando la European Securities and Markets Authority (ESMA) acometió una profunda revisión normativa que obligó a los brókeres regulados en Europa a informar trimestralmente del porcentaje de las cuentas en negativo. Las estadísticas arrojan cifras de hasta el 90% de saldos de operadores por cuenta propia en números rojos en algunas de estas plataformas, mientras el porcentaje mínimo de quebrantos se halla en torno al 65%.

Que la mayoría de inversores particulares pierde dinero es una creencia adquirida de los mercados financieros. Pero no por ello deja de ser cierta:

  • Algunos estudios de las autoridades de los mercados de Reino Unido y EE.UU arrojan cifras similares a las europeas y avalan que es así para el 85% de traders.
  • En el mundo del Forex (Foreign Exchange Markets), más del 95% de inversores noveles vuela por los aires todo su capital en el primer año y un estudio de la Securities and Exchange Comission (SEC), de 2011, reveló que el 70% de los operadores de divisas está en pérdidas cada trimestre.

Inversores minoristas y gurús, un binomio inherente al trading

La vulnerabilidad de los traders individuales queda más que patente a la luz de las cifras. Esta circunstancia no ha pasado inadvertida por el mercado, ya que tradicionalmente ha constituido una oportunidad de generar negocio en forma de educación, formación y mentoraje especialmente pensado para los inversores particulares.

La mayoría de formadores, ya sea por cuenta propia o a través de programas de los mismos brókeres y de los medios especializados del sector, se han embarcado en esta tarea con la voluntad genuina de apoyar a los minoristas. Y a muchos de ellos les avalan casos de éxito y una experiencia de más de 20 años al lado de los traders.

Medios especializados y redes de foros y blogs han jugado -y juegan- un papel fundamental en la educación de la comunidad de inversores particulares a lo largo de los años. Los minoristas tradicionalmente se han agrupado alrededor de estos espacios, donde, además, se han ayudado unos a otros.

Inversores minoristas víctimas de los traders estafadores

Pero también han proliferado los llamados traders estafadores, que han usado como gancho vacías promesas de rentabilidades de hasta el 100% anual, como advertía, ya en 2017, Paco Lodeiro de Academia de Inversión.

Escándalos no han faltado, algunos tan sonados como el caso de Josef Ajram, que pasó de estrella del trading con ‘El método Ajram’ a abandonar la gestión de su propia SICAV en 2018, con pérdidas millonarias. Otros, alejados del foco mediático, también han utilizado por largo tiempo los canales antes mencionados y, en los últimos años, han encontrado en YouTube, Twitter, Instagram o TikTok un altavoz excepcional.

Si bien suscitan desconfianza y suspicacia a partes iguales entre los inversores más experimentados, que saben detectar la trampa y el cartón en mensajes casi siempre plagados de promesas de riqueza inmediata mediante atajos y poco esfuerzo, no es así entre los menos curtidos. Y ya no digamos entre los recién llegados, a menudo centenials, nativos digitales que se dejan llevar fácilmente por estos cantos de sirena.

En resumidas cuentas, el trader y el gurú -o el experto- interactúan en canales sociales, comunidades de blogs y foros desde hace años, en una suerte de ecosistema tan antiguo como el comercio minorista mismo, en el que siempre han existido los depredadores. Entonces, ¿por qué no ha tomado la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) cartas en el asunto hasta 2022, cuando llevó a cabo “una revisión de recomendaciones de inversión emitidas por influencers”?

Hasta ahora hemos argumentado varios puntos. Recapitulemos:

  • La relación entre expertos que ofrecen consejos de inversión y minoristas es tan antigua como el trading
  • Los operadores particulares y estos expertos se han relacionado en comunidades sociales con unos 20 años de antigüedad -recordemos que Facebook, por ejemplo, no está disponible en castellano hasta 2008-.
  • Los consejos de inversión engañosos han coexistido anteriormente con propuestas de formación y apoyo genuinas.
  • La inmensa mayoría de traders incurre en pérdidas y estos datos son públicos desde hace unos cinco años.

 La CNMV, a vueltas con las RRSS

Vaya por delante qué supervisor ejecuta constantemente su misión de protección al inversor de la que ya hemos hablado, en virtud de la cual puede emitir advertencias al público. No obstante, sus actuaciones suelen dirigirse a entidades que realizan servicios de inversión, aunque no se cuentan pocos casos de multas a particulares -recientemente al periodista de ‘El Confidencial’, Agustín Marco– cuando, por ejemplo, han hecho uso de información privilegiada para lucrarse. Fuentes legales consultadas confirman que no hay registros de avisos o intervenciones en los foros o comunidades de blogueros dedicados a la inversión.

De hecho, hasta el caso de la advertencia al futbolista Andrés Iniesta por la publicidad de la plataforma de criptoactivos Binance en sus redes sociales, a finales de noviembre de 2021, no se recuerda una actuación similar, según las mismas fuentes. Este gesto derivó en la publicación de una Circular relativa a la publicidad sobre criptoactivos presentados como objeto de inversión, en enero de 2022, que entró en vigor en febrero. Y con ella, la CNMV fue pionera entre las autoridades de los mercados financieros de todo el mundo.

Meses después, el pasado 24 de octubre, la CNMV emitió el inédito comunicado sobre la revisión de la actividad en redes sociales de los influencers en el sector financiero, para evitar el “conflicto y la competencia desleal con las entidades reguladas que emiten recomendaciones”, según juristas consultados. En este sentido, indican estas fuentes, para el regulador es indiferente el medio usado para difundir estos mensajes, aunque reconocen que se desdibuja la frontera entre la actividad de los profesionales y la libertad de expresión.

Influencer: ¿publicidad o contenido?

Otros expertos consideran un “acierto” este escrutinio, como Alberto Muñoz, vicedecano de Ordenación Académica de la UNED. “Muchas veces los denominados influencers pueden transmitir mensajes erróneos, incluso por puro desconocimiento de los mercados”. En otras ocasiones, son “engañosos o, peor aún, sesgados por sus propios intereses”, ya que a menudo mantienen acuerdos con brókeres y llegan a “incitar a la apertura de cuentas y animan a operar, algo que puede ser negativo para determinados tipos de inversor”.

Los brókeres cada vez realizan prácticas más atrevidas en las redes sociales con el fin de  atraer clientes. No son pocos los casos de estos influenciadores que publican estafas o información engañosa a sabiendas, como el arrepentido Ben Armstrong, uno de los youtubers de temática cripto con más seguidores en el canal ‘BitBoy Cripto’, y que reconoció haber aceptado pagos de empresas de criptos para promocionar sus nuevos productos entre su audiencia de suscriptores. El pasado otoño, también trascendió la noticia de la multa de la SEC estadounidense a Kim Kardashian, de 1,3 millones de dólares, tras ocultar un cobro por promocionar un criptoactivo.

Inversores minoristas, redes sociales y falta de educación financiera

En paralelo, la eclosión de nuevas plataformas sociales ha llevado a muchos gurús y formadores “a adaptar sus mensajes a los lenguajes de los nuevos canales, lo que genera que estas interacciones con las audiencias tiendan a la simplificación y a la superficialidad”, explica Pere Monguió, jefe de contenidos de FXStreet.

A su vez, “las ha convertido en mainstream, puesto que han trascendido sus comunidades tradicionales para alcanzar un público mayoritario”, argumenta, sin educación financiera, y que sucumbe fácilmente a las actividades especulativas movidas por el YOLO (del inglés you only live once). “El influencer de redes sociales quizás tenga menos conocimiento o experiencia que anteriormente el bloguero, el tertuliano o el columnista. Pero le da mil vueltas a todos ellos en la capacidad de sintetizar mensajes y conectar con su audiencia”, sentencia.

Todo lo anterior carga de razones a la CNMV para “tratar de poner orden”, afirma Muñoz, aunque “posiblemente haya llegado tarde, pero es que la ley parece que siempre va por detrás de los avances tecnológicos”, lamenta.

De hecho, el comunicado de la CNMV se publicó un año después de la declaración de la ESMA sobre recomendaciones de inversión en las redes sociales. En ella se especificaba que “los canales de difusión pueden ser informes de analistas, artículos, medios de comunicación tradicionales o incluso redes sociales”, dando pie a ampliar el marco de actuación de los supervisores europeos.

El despertar de la fuerza… de los inversores minoristas

Fuentes internas de mercado consultadas, sin embargo, se aproximan a esta compleja cuestión desde otro punto de vista. Volviendo a la pregunta de por qué la CNMV no ha adoptado medidas con anterioridad o, incluso, más severas, afirman que la entidad mantiene una preocupación moderada sobre la actividad pública de los influencers de la inversión, ya que el verdadero foco del regulador se halla en otra derivada de todo el fenómeno que venimos analizando.

Volvamos al origen, al caso Gamestop. La capacidad de un grupo de inversores minoristas de coordinarse para ganarle la partida a los grandes fondos de cobertura de Wall Street, a través del subforo de Reddit, WallStreetBets, supuso un punto de no retorno en los mercados financieros. Desencadenó un fenómeno de operaciones orquestadas en otros valores conocidos como meme stocks que los traders viralizaban a través de estos foros, además de otras plataformas sociales. Y evidenció el poder de los pequeños inversores organizados de cambiar las tornas a su favor, algo que asustó a los operadores institucionales y a las autoridades.

La épica de toda esta historia constituye una nueva vuelta de tuerca al eterno David contra Goliat. Los gigantes de la inversión recibieron una auténtica pedrada que les hizo poner bajo el foco aquel ecosistema, ya explicado con todo detalle, y que había pasado más o menos bajo el radar. Pero aquellas comunidades de foreros o blogueros se habían sofisticado y habían cuasi duplicado su tamaño. La participación de los minoristas en el mercado español en 2020 fue de hasta el 7,7% y del 6,7%, en 2021, frente al poco más del 4% de 2019.

Inversores minoristas y la democratización del trading

Además, eran capaces de organizarse y tomar decisiones conjuntas como inversores activistas. Una nueva realidad que mantiene, a día de hoy, al regulador y a los operadores institucionales muy pendientes de toda la infraestructura digital de intercambio de información que el movimiento de inversores minoristas utiliza para comunicarse a través de plataformas como Telegram -donde hay canales de inversión con miles de miembros-, redes sociales y geografías.

Así, lo que realmente mantiene a los supervisores de los mercados con las espadas en alto es que se sucedan los episodios orquestrados para calentar valores, en beneficio de todo el colectivo minorista, o de un sector aislado que despliegue prácticas de pump and dump, y desestabilizar el mercado. ¿O tal vez lo que realmente les quita el sueño es que se dé la vuelta a lo que ellos consideran el orden natural del mercado?

Todo lo expuesto aquí nos lleva a concluir que la intervención en los influencers y las redes sociales no es más que la punta del iceberg de una especie de guerra fría entre la industria de la inversión institucional y el fenómeno de la democratización del trading. Estamos seguros de que nos dejará ver más hostilidades entre ambos bandos en el futuro, si no es que las condiciones de los mercados de 2022 y 2023 acaban con el apetito de los traders particulares. Y nos preocupa que se sigan estirando las fronteras de la libertad de expresión y hasta de la privacidad. Estaremos atentas.

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