Las videollamadas se han convertido en una parte esencial de nuestro trabajo. Durante este año hemos realizado ruedas de prensa virtuales, hemos acudido a webinars y hemos organizado eventos que en otras ocasiones carecerían de sentido sin el factor presencial. La digitalización añade a la portavocía una serie de elementos que debemos controlar y que sin duda marcan la diferencia para nuestros interlocutores.

Cómo bien apuntaba mi compañero Carlos en su post: “8 claves de comunicación efectiva para portavoces”, todo comunica. Por ello, esta semana quiero hablar de los aspectos técnicos que podemos mejorar de forma sencilla para sacar el máximo partido de estas plataformas y ser mejores portavoces a través de la pantalla. Por algo estamos entrando en la llamada “economía de la reputación”.

Consigue una conexión estable

La mayoría de plataformas de videollamadas recomiendan una conexión tanto de subida como de bajada de 12 MB por segundo, algo que resulta asumible en la mayoría de condiciones. Sin embargo, si estás leyendo este post conectado a una red wifi, lo más probable es que ahora mismo no tengas la velocidad de conexión por la que estás pagando. La distancia al router, elementos de nuestro entorno o la tarjeta de red de nuestro dispositivo pueden reducir drásticamente la calidad de nuestra llamada. Ante este problema existen múltiples soluciones, pero desde mi experiencia personal, si puedes usar un cable de red para tus videollamadas evitarás cortes y mejorarás la calidad audiovisual sin complicarte demasiado.

Puedes hacer una prueba de conexión a través de muchas páginas web, una de las más sencillas es fast.com.

Hazte oír

Al igual que en una entrevista telefónica, en un encuentro audiovisual la calidad del sonido cobra una relevancia superlativa. Mantener la atención bajo circunstancias de un audio pobre es una tarea de enorme dificultad, por lo que siempre debemos priorizar que se nos escuche bien ante que se nos vea bien.

Todas las plataformas de videollamadas cuentan con métodos para probar la calidad y la sensibilidad de nuestros micrófonos, así como una serie de ajustes para elegir nuestro dispositivo de entrada y salida de audio. Tómate tu tiempo y experimenta con las distintas opciones, teniendo en cuenta cómo afecta tu entorno (ruido, eco, estática) en el resultado que deseas obtener. Una vez encuentres la configuración óptima te recomiendo tomar una captura de pantalla, dado que esta puede cambiar si actualizas tu dispositivo o si conectas otros periféricos.

Cada micrófono es diferente y captarán mejor o peor el sonido dependiendo de nuestra posición. Si utilizas el micrófono incorporado en el ordenador o teléfono móvil procura no alejarte más de 40 centímetros, asegúrate de que proyectas tu voz en la dirección correcta y que no hay objetos entre el micrófono y tú. Si decides invertir en un dispositivo externo, lo más recomendable es optar por uno con patrón polar cardioide. Esto reducirá considerablemente otros sonidos que puedan distraer o hacer imposible la comunicación con nuestro interlocutor. Si usamos este tipo de dispositivos o un micrófono de solapa, se recomienda que este no se encuentre a más de 20 centímetros del hablante.

Por último, no debemos olvidarnos del efecto “pop” que generan los fonemas oclusivos labiales (“b” y “p”). Al producir estos sonidos expulsamos aire rápidamente, generando distorsiones similares al ruido que produciría golpear el micrófono. Este sonido puede ser especialmente molesto para nuestros interlocutores, por lo que debemos procurar que el aire no incida directamente en el dispositivo. Para ello existen filtros adaptables, aunque, si nuestro micro no aparece en escena, siempre podemos usar una solución casera y cubrirlo con una media.

Luces, cámara…

La mayoría de webcams, integradas o externas, son capaces de captar imágenes en alta calidad, por lo que no necesitamos hacer una gran inversión para obtener buen video. El mayor problema de este tipo de cámaras suele ser el tamaño de sus sensores y su capacidad de captar luz, lo que puede ocasionar distorsiones en la imagen. Por este motivo, una estancia bien iluminada mejorará de forma instantánea la calidad de imagen que puede ofrecer cualquier dispositivo.

Aprovecha siempre que puedas la luz natural, situándote frente a una ventana y evitando en la medida de lo posible fuentes de luz traseras. Si te es imposible usar luz natural directa puedes mejorar tu iluminación usando luz blanca (5600K), procurando no exponer demasiado la escena ya que esto puede ser igual de perjudicial para la imagen. Por ejemplo, si tienes una pared clara frente a ti, puedes dirigir una fuente de luz para conseguir una iluminación indirecta que ayudará a eliminar sombras de nuestro rostro.  Tampoco debemos olvidar que en la mayoría de videollamadas estamos mirando directamente a una fuente de luz, nuestras pantallas. Puedes probar a abrir distintos programas con fondo blanco, para ver cómo afectan a la iluminación general de la escena. El efecto es sorprendente.

Otro aspecto clave a tener en cuenta es la estética general del plano. En una reunión presencial comunicamos con nuestro lenguaje no verbal y nuestra vestimenta, mientras que en una reunión por videollamada debemos comunicar también con el entorno que nos rodea. Cada día consumimos una gran cantidad de estímulos audiovisuales, lo que hace que de forma inconsciente generemos un criterio estético. Tan solo debemos pensar en los referentes audiovisuales a los que más atención prestamos o de los que pretendemos obtener más información, como pueda ser un presentador de informativos o nuestro youtuber favorito. En este sentido, la mayoría de interlocutores considerarán más estéticos los planos medios, situando nuestra cámara a la altura de los ojos y dejando el suficiente espacio (aire) entre nosotros y el resto del encuadre. De esta forma, podremos movernos con libertad y hacer uso de gestos para apoyar nuestro discurso.

Grábate

ser mejor portavoz

Así de simple y así de efectivo. Normalmente cuando hablamos no somos totalmente conscientes de nuestra imagen o de lo que decimos. Revisando y analizando tus intervenciones serás capaz de apreciar aspectos que desees corregir, ya sean técnicos o de portavocía.

La mayoría de plataformas ofrecen la opción de grabar las videollamadas, pero debes tener en cuenta que el resto de participantes sabrán que lo estás haciendo. Si cuentas con el consentimiento de los participantes, existen otros programas ajenos a las plataformas de videollamadas que te permiten hacer grabaciones de pantalla y de audio. Desde marzo hemos usado programas como OBS en multitud de ocasiones para formar portavoces, grabar eventos y transmitir en streaming.

Aprende a usar todas las plataformas

Existen múltiples plataformas de videollamadas y cada una cuenta con ajustes y opciones únicas. Es probable que tengas que usar más de una, por lo que es conveniente conocer las peculiaridades, ajustes y funcionalidades de las más populares, como puedan ser Webex, Zoom y Teams.

Dedicar tiempo a configurar todos los aspectos mencionados previamente nos ayudará a dotar de una mayor calidad a nuestras videollamadas, a sentirnos más seguros y a saber reaccionar ante los posibles problemas técnicos de los que nadie está exento.

Y a ti, ¿se te ocurre algún consejo más para ser mejor portavoz?

Imagen: Daan Stevens / Unsplash



 

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Daniel Larena

Daniel Larena

Consultor

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