La desigualdad es tan real que llega hasta la luna. Hoy la newsletter de Charo Marcos, Kloshletter, arrancaba con este curioso detalle, “De los millones de cráteres que hay en la Luna, 1.577 llevan el título de científicos, ingenieros o exploradores y sólo 26 tienen nombre de mujer”.

Pero no nos vayamos tan lejos. El sábado pasado se celebró la gala de los premios Goya y tuvimos que asistir a una penosa realidad: la cosificación de las mujeres por personajillos de tres al cuarto, incapaces de ver a los humanos del sexo femenino más allá de su función sexual para satisfacer sus instintos más primarios. No olvidemos que, si hay prostitución, trata de mujeres, explotación, es porque hay personas que hacen uso de ello. Por lo tanto, la responsabilidad está en cada uno de ellos.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 5 se refiere a la igualdad de género y en él se incluyen 5 metas con el empoderamiento de mujeres y niñas como eje central. Estos objetivos inciden en la necesidad de eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres, eliminar las prácticas nocivas, reconocer el trabajo doméstico no remunerados, asegurar la participación plena y efectiva a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública, asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva, emprender reformas que otorguen a las mujeres igualdad de derechos a los recursos económicos… en fin, algo que ya debería ser normal y cotidiano y que todavía requiere una atención especial y específica como objetivo de logro mundial.

Según un informe hecho público la semana pasada por Bank of America, asegura que, al ritmo al que vamos, hasta el año 2.277 no se cerrará la brecha económica de género (fuente: WEF 2020), es decir, tenemos 257 años para seguir luchando, trabajando, animando, transformando… un mundo que se ha empeñado en perder el talento de la mitad de su población mundial. También el informe recoge que las mujeres sólo representan un tercio de los investigadores científicos del mundo y, sin embargo, han sido fundamentales para el desarrollo de vacunas COVID, por ejemplo, Katalin Karikó (BioNTech), Sarah Gilbert (Oxford/AstraZeneca) y Nita Patel (Novavax) (fuente: ONU, Bloomberg). O que en el Reino Unido hay más hombres llamados Dave que mujeres que gestionan fondos, mientras que en Australia hay más directores generales llamados Andy que mujeres (fuente: Morningstar, ABC). Como vemos se puede ir del todo a lo más diminuto. El día está lleno de micromachismos de los que ni siquiera somos conscientes. Ni unos, ni otras.

Lo importante es que el debate está abierto y cada día son más y más voces las que llaman la atención sobre el absurdo hecho de considerar más o mejor a alguien por su condición sexual. Cada año, el 8 de marzo, el mundo parece centrarse en poner todos los focos en evidenciar esta situación que viene de largo, de demasiado largo.

La solución no es fácil, ni es única. Desde Agencia comma creemos que todas y todos somos parte de esa solución. Cada una, cada uno, en su día a día puede y debe tomar consciencia de una realidad que nos hace más pequeños, que nos resta y que nos empobrece. Como asegura Prodigioso Volcán – y muchos nos sumamos- el día de la mujer es todos los días, no solo el 8M. Y la comunicación puede ser la gran herramienta para promover la diversidad.

Pongámonos a ello. Como dice hoy Teresa Amor en su cuenta de twitter “Sin activismo no se avanza. Las sociedades tienen inercias y vencerlas requiere un empuje consciente, organizado y colectivo”. Desde cada casa, desde cada trabajo; desde cada pandilla, desde cada club… Desde el rincón más lejano de Oriente al más olvidado de Occidente… Cada uno de nosotros, mujeres y hombres porque no llegará el momento real de igualdad hasta que ellos, todos ellos, no se sumen (y, por lo tanto, integren) la necesaria conciencia de ser humanos más allá de ser hombre o mujer.




 

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Silvia Albert

Silvia Albert

Fundadora y CEO / Agencia comma

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