Mi último briefing ocupó 15 páginas. 15 páginas de un meticuloso ejercicio en el que planteamos todos, y cuando digo todos, es todo tipo de escenarios posibles, contexto informativo y objetivos para aportar al cliente una adaptada y diseñada hoja de ruta. ¿Que si se lo leyó? Pues no lo sé… de lo que sí estoy segura es que el hacerlo y editar palabra por palabra, se convirtió en una recreación escrita de lo que sería el perfecto mejor amigo, el que nunca te abandona, el que te cuida y comparte lo mejor, y el que te guía siempre para escoger el mejor camino, o en términos más técnicos del mundo de la comunicación, el que te aporta todo lo que necesitas para llevar a cabo una buena estrategia de comunicación.

Sin embargo, no hay briefing perfecto como no hay nadie perfecto. No conozco a ningún consultor vidente o pitoniso, pero sí los conozco muy profesionales, y aunque no sean capaces de visionar el futuro, sí que son hábiles en estrategia, un arma letal para derribar cualquier contratiempo en nuestro sector. Porque antes de lanzar una buena estrategia de comunicación y dotar al mensaje – ya sea en formato campaña, rueda de prensa y/o entrevista – de contenido informativo y de interés para la audiencia a la que nos dirigimos, debemos saber dónde y cómo queremos posicionar la marca, un análisis que se plasma previamente en el briefing.

Nuestro mundo cambió en marzo, y con él nuestra profesión. Si antes el briefing era una tarea esencial en el trabajo de consultoría, ahora, en el nuevo marco informativo donde como comentaba mi compañera Laura nos encontramos ante un océano de infinitos canales, voces y fuentes, debemos contemplar muchos más puntos que antes para contar con la habilidad de, al menos, responder ante un nuevo contexto social y económico jamás planteado, y no es nada fácil.

Cuando nos ponemos a redactar el briefing no solo nos mimetizamos con la mente de nuestros clientes si no que nos adelantamos a los acontecimientos que como profesionales del sector podemos prever. La agenda informativa cambia constantemente y es la que prima sobre todas las cosas, de ahí nuestro poder de asesoramiento para elegir el momentum de establecer la estrategia de comunicación.

No hay formatos estándar para la realización de briefings, pero hay una premisa clara: tener claro quién se lo va a leer, saber cuál son sus puntos fuertes y también débiles como portavoz y no olvidarte del valor de nuestro trabajo, porque dotamos esas personas con el poder de la acción y reacción y el control de la palabra. Por otra parte, saber también a qué publico nos dirigimos, y sobre todo cuán receptivo es de lo que comunicamos es muy importante a la hora de redactar nuestro briefing. Precisamente, en el contexto en que el estamos ahora, El País explicaba recientemente en un artículo que “la comunicación con los consumidores cincela la percepción que tienen de la marca”.

Nos hallamos ante un nuevo paradigma de la comunicación donde no hay nada escrito. Se trata de un  futuro desafiante como ya adelantaba mi compañero Fernando. Así que por nuestra parte lo más valioso que podemos hacer es tener un ojo crítico y estudiar constantemente todas las tendencias que detectamos y nuevas corrientes del mundo de la comunicación, pegarnos como una lapa a la actualidad y volcar todo eso en nuestros briefings para seguir haciendo lo que mejor se nos da: la asesoría estratégica.

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Cristina Rubio

Cristina Rubio

Consultora senior / Agencia comma

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